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Mexicanos piden al Ejército que salga de Ciudad Juárez

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Miles de manifestantes vestidos de blanco demandaron el domingo la salida de los militares de la ciudad más peligrosa de México, acusando a los soldados de provocar un aumento en los asesinatos del narcotráfico y en los grupos de extorsión.

Unas 5,000 personas marcharon en Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos, muchos de ellos llevando globos blancos y con letreros en los que podía leerse "fuera de Juárez militares y policías federales".

Fue una rara protesta en una ciudad en la cual la mayoría de los ciudadanos está demasiado atemorizado para expresarse, y muestra lo molestos que están por el fracaso del Ejército a la hora de detener los asesinatos vinculados al narcotráfico.

Desde que el presidente Felipe Calderón envió en marzo a 10,000 soldados y policías federales a la ciudad para controlar a los cárteles enfrentados, las cuentas de la policía y de los medios apuntan a un incremento en los violentos asesinatos de los traficantes.

Tras ser recibidos como héroes, el Ejército ha perdido el apoyo popular ante un incremento de las víctimas fatales de los narcotraficantes, que ha llegado a 2.400 este año, contra las 1.600 muertes del año pasado.

Los asesinatos han llegado a decenas al día y tanto los autos acribillados a tiros como los cadáveres en las calles se han vuelto algo común. Los negocios que no pagan por protección a policías corruptos o a los narcos han sido incendiados o sus propietarios secuestrados, torturados y asesinados.

"Estamos cansados de vivir en el infierno. Las cosas sólo han empeorado desde que llegó el Ejército", dijo en la marcha un empresario de 53 años, quien declinó identificarse.

"Hay evidencia que los soldados y federales están detrás de algunas extorsiones y secuestros y que están protegiendo a los narcos, no a la población", dijo el hombre, que llevaba un letrero que rezaba "unidos por la paz".

CENTRO MANUFACTURERO

El Ejército no estuvo disponible de inmediato para comentar el domingo en Ciudad Juárez. Pero generales en Ciudad de México dicen que unos pocos soldados y policías son sobornados por los cárteles y que el Ejército envía reemplazos frescos cada pocos meses para evitar la corrupción.

Ciudad Juárez se ha convertido en el campo de batalla más sangriento en la guerra de México contra sus violentos cárteles de narcotraficantes, que ha dejado más de 15.000 muertos desde que Calderón tomó el poder a finales del 2006.

Los inversionistas en el área de Ciudad Juárez y el Paso, en Texas en el lado estadounidense de la frontera, confiaban en una rápida victoria contra el crimen en la ciudad, sede de unos 235.000 empleos manufactureros y de 70 empresas en la lista de Fortune 500.

"El asunto es que los soldados, por sí solos, no pueden parar la violencia", dijo José María Ramos, un experto en seguridad del Colegio de la Frontera Norte, en Tijuana.

"El Gobierno tiene que hacer más para reformar la policía corrupta, parar el tráfico de armas de los Estados Unidos y crear una política social que dé oportunidades a los jóvenes para que no se junten a los cárteles", añadió.