Público
Público

México y Uruguay, con todo a favor para pasar a octavos de final

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Por Enrique Andrés Pretel

México y Uruguay se perfilan como los equipos que pasarán a octavos de final del Grupo A, uno de los más igualados de la primera fase del Mundial de fútbol de Sudáfrica, tras mejorar notablemente su juego y conseguir contundentes victorias ante Francia y Sudáfrica, respectivamente.

Ambos equipos se enfrentarán el 22 de junio en el último partido de la fase de grupos y a los dos les vale un empate para pasar a octavos, donde alguno se podría cruzar con Argentina, que hasta el momento se ha mostrado como uno de los equipos más sólidos del torneo con dos victorias en dos partidos.

Un empate entre Sudáfrica y el combinado francés clasificaría a los dos equipos americanos automáticamente, y sólo una derrota de alguno por varios goles, unida a una victoria de alguno de sus rivales, pondría en riesgo su participación en la siguiente ronda.

México logró su primera victoria en la cita sudafricana al ganar el jueves por 2-0 a Francia, vigente subcampeona del mundo, cuando el técnico Javier Aguirre decidió cambiar su ataque buscando más acierto frente a la meta rival tras desaprovechar varias oportunidades de gol en la primera mitad.

Los cambios surtieron efecto y podría afrontar el último partido con el joven delantero Javier "Chicharito" Hernández como titular tras su buena actuación frente al equipo galo, que culminó con un gol.

"México creo que dio la cara, que hizo un gran partido", aseguró tras el partido "El Vasco" Aguirre, que no podrá contar con el centrocampista Efraín Juárez en el último partido de la fase al acumular dos tarjetas amarillas.

Por su parte, los uruguayos reconocieron que todavía tienen que mejorar su juego, pero la goleada ante el equipo local por 3-0, con dos goles del delantero Diego Forlán, aportará tranquilidad al juego "celeste" y les otorga un cómodo "golaverage" para afrontar el último partido de la primera fase.

"Espero que (los jugadores) hayan adquirido más confianza en ciertas cosas que todavía tenemos que mejorar. Este resultado positivo va a ayudar mucho a eso. Los éxitos en el fútbol son los que refuerzan la autoestima", dijo el entrenador uruguayo, Oscar Tabárez.

EVITAR A ARGENTINA

Probablemente, México y Uruguay afrontarán tranquilos el último encuentro de la fase de grupos, sabiendo que un intenso duelo podría provocar que alguno de los dos se quedase fuera de los octavos del Mundial si se produjese una mezcla de casualidades.

Pero también saben que en el Grupo A no es lo mismo acabar primero que segundo, ya que en el cruce de octavos todo parece indicar que Argentina será el rival más duro a batir.

Uruguay apelará a su gran solidez defensiva para conservar el liderato y medirse en la próxima ronda contra el segundo clasificado del Grupo B, una posición que está aún muy abierta y a la que aspiran sobre todo coreanos y griegos.

Por tanto, el combinado azteca necesita con mayor urgencia la victoria si quiere evitar verse las caras en octavos de final con el temible tridente ofensivo de Diego Armando Maradona que, pese a las dudas iniciales, brilló el jueves marcando cuatro goles ante Corea del Sur.

Pero además, ambos equipos necesitan demostrar a la afición y a ellos mismos que la mejoría en su juego no ha sido fruto de la casualidad.

"Debemos tener (...) los pies en la tierra y seguir trabajando", resumió el capitán Rafael Márquez, que se ha convertido en el mejor jugador mexicano con un gol ante Sudáfrica en el primer partido y la magistral asistencia a Hernández para abrir el marcador contra Francia.

Francia, por su parte, podría repetir la humillación de quedar eliminado en primera ronda -como ya le ocurrió en el Mundial 2002 y en la Eurocopa 2008- y sólo una amplia victoria ante la desanimada selección local, unida a una derrota de Uruguay, le permitiría seguir viva en el torneo.

Aunque para ello todavía tendrían que marcar su primer gol y subir su moral.

"No hay nada que decir salvo que esto es una catástrofe", dijo el capitán galo, Patrice Evra, tras la derrota.

Los sudafricanos dependen de la misma combinación de buen juego propio y resultados ajenos si quieren evitar que este mundial se recuerde por ser el primero en suelo africano y, además, por ser el único en el que los anfitriones no lograron clasificar para la siguiente fase.