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"El miedo a la privatización es constante"

La presión de los trabajadores, que han ido a la huelga hasta en ocho ocasiones en el último mes, ha logrado atenuar el ERE con el que Paradores pretendía deshacerse del 14% de la plantilla y clausurar siete centros. Finalmente hab

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Tras casi una decena de maratonianas y tensas reuniones con la empresa, ocho jornadas de huelga y varias movilizaciones, los trabajadores de Paradores han conseguido un acuerdo para el ERE presentado a finales del pasado noviembre que contempla 350 despidos y el cierre del centro de Puerto Lumbreras (Murcia), frente al plan inicial que incluía 644 extinciones y la clausura de siete establecimientos. El presidente del comité intercentros, Enrique Sánchez-Camacho, asegura que el pacto les deja un sabor 'agridulce' y señala que en la gestión 'politizada' está el origen de los malos resultados de esta red de hospedajes de lujo propiedad del Estado. Cree que como consecuencia de la crisis de la demanda doméstica, el futuro de la compañía pasa por venderse en los mercados ruso y chino. 

¿Qué valoración hace del acuerdo alcanzado este jueves?

Era perder o perder, pero hemos firmado lo mejor que podíamos firmar. Nos quedamos con una sensación agridulce porque no queríamos ningún despido. 

¿A qué han tenido que renunciar?

Lo más grave es que 350 compañeros se quedarán en el camino con la particularidad de que existe la posibilidad de bajas voluntarias con una indemnización de 25 días por año trabajado con un tope de 20 mensualidades. También hemos perdido derechos recogidos en el convenio que nos había costado mucho conseguir como el complemento por enfermedad o los dos días de asuntos propios que teníamos. Además, 13 paradores cierran sus restaurantes de forma parcial y el establecimiento Puerto Lumbreras desaparecerá. El salario base también se reducirá en un 0,5%. 

La compañía atesora unas pérdidas acumuladas de 77 millones de euros hasta 2011, ¿de dónde sale este agujero?

Uno de los problemas es que en los últimos años se han hecho en los edificios, que son propiedad de Patrimonio Nacional, obras que se han  imputado en la cuenta de resultados de Paradores. La reforma del establecimiento de Cádiz tenía un presupuesto de inicial de 17 millones de euros y acabó costando 53. La construcción del de Alcalá de Henares costó 44. También se paga a Patrimonio Nacional un alquiler anual por el uso de los edificios que llegó a ser de 18 millones de euros, ahora es de 9. Así es fácil sacar las cuentas, con una gestión eficaz no habría pérdidas. 

Los trabajadores han criticado la gestión 'politizada' de la empresa. ¿La solución a los malos resultados pasaría por unos gestores técnicos independientes?

Por supuesto. Los trabajadores dependemos de la voluntad del Gobierno de turno, sufrimos cada cuatro años. Si viene alguien que no tiene ni idea de gestionar hoteles y restaurantes o buscar clientes es difícil que las cosas vayan bien. 

¿Siguen temiendo que el Gobierno acabe privatizando Paradores?

El miedo a la privatización es constante, es la espada de Damocles de los trabajadores. No hay que ser muy listo para darse cuenta que el Gobierno quiere para Paradores un modelo como el que ya está implantando en la sanidad o la educación. Esta madrugada, cuando acababa la reunión, le hemos preguntado a la consejera delegada [Ángeles Alarcó, exmujer de Rato y exasesora de Aguirre] si el Gobierno contemplaba la privatización y nos ha dicho lo siguiente: 'Si tras esta reforma es rentable, no. Si no, se privatizará'.

Bajo su punto de vista, ¿qué medidas contribuirían a solucionar los problemas económicos de la empresa?

Es necesaria una política comercial nueva que dé a conocer estos establecimientos en los mercados ruso o chino ahora que la demanda interna está muy debilitada por la crisis que atraviesa España. 

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