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Miguel Ángel Jiménez no tiene dudas de que le llamarán "el abuelo" en la Ryder Cup

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El golfista español Miguel Ángel Jiménez asegura que el torneo entre Europa y Estados Unidos que comienza hoy en Gales (Reino Unido) será "con toda probabilidad" su última Ryder Cup como jugador y que en ella sus compañeros de equipo le llamarán "el abuelo".

En una entrevista que publica hoy el diario deportivo italiano "La Gazzetta dello Sport", Jiménez, el único español que se enfrentará a un equipo estadounidense que cuenta con Tiger Woods como invitado, aborda su papel como jugador más veterano en el combinado europeo, con 46 años.

"No tengo dudas de que me llamarán 'el abuelo' aunque yo me siento bien y joven como los demás. Parto con la intención de disfrutar cada minuto del torneo", comenta el golfista español.

"Ésta, con toda probabilidad, será mi última Ryder como jugador, y quiero divertirme al máximo", añade en referencia al torneo que se disputará hasta el próximo domingo.

Para Jiménez, los combinados que se enfrentan en este torneo golfista son "dos equipos bonitos" y no hay ningún favorito claro. "Sobre el papel veo a Europa muy fuerte como equipo, pero ellos tienen grandísimos jugadores. Creo que se ganará por poco y espero que esta vez nos toque a nosotros", afirma.

Con tres victorias cosechadas este año, el golfista español siente que esta temporada está siendo "fantástica", incluso mejor que la de 1999 y 2004, porque tiene 46 años y sigue estando arriba.

"Hoy ganar en el golf es decididamente complicado, cada semana hay 100 jugadores que van al campo con las mismas posibilidades. Yo sigo trabajando duro y entrenándome del mismo modo", explica Jiménez.

"Además voy mucho al gimnasio y entre esto y la aparición de los nuevos materiales mando la bola más lejos que nunca. Este año tenía un objetivo: competir por la Ryder Cup y yo cuando tengo un objetivo consigo transformar la presión en diversión", agrega.

El golfista español (Málaga, 1964) espera que Madrid sea finalmente designada como sede para la competición entre Estados Unidos y Europa de 2018.

"Madrid se merece la Ryder: es una ciudad magnífica, con todas las estructuras necesarias y altamente atractiva: una buena atmósfera, grandes hoteles, buenos restaurantes, gente apasionada, competente y simpática y campos muy bien conectados, a los que la gente podrá ir a ver los partidos en metro", apunta.