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Miles de italianos exigen la dimisión de Berlusconi

Una protesta que nació en Facebook toma las calles de Roma

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La Italia que todavía cree en el respeto por las instituciones democráticas despierta de su letargo y desánimo. Decenas de miles de personas de todas las tendencias políticas tomaron ayer las calles de Roma para expresar su indignación por la deriva populista y personalista del primer ministro Silvio Berlusconi, clamar contra sus ataques a las instituciones y sus leyes a medida para eludir la Justicia, y para exigir a la oposición que ejerza de auténtica alternativa.

Ningún partido político les había convocado. Bastó que un grupo de asiduos de Facebook lanzara una proclama la dimisión de Berlusconi tras el fin de su inmunidad parlamentaria el 7 de octubre y fijara una plaza, la de San Juan de Letrán de Roma, y una fecha, el 'No Berlusconi Day'. Acudieron cientos de miles (más de un millón, según la organización, 90.000 según la Policía), un río de gente que fluyó durante horas por el centro de Roma con símbolos violeta, 'el color de la autodeterminación, y que no se confunde con ningún partido político', según los blogueros que hablaron desde el palco, entre ellos, una ex votante de Berlusconi, Franca Corradini.

Nace en Italia un movimiento popular espontáneo que usa el color violeta

Los convocantes pidieron a los manifestantes que a partir de ahora cuelguen telas color violeta en las ventanas. También hablaron el premio Nobel Darío Fo y José Saramago este último por carta y destacados componentes de la sociedad civil. Salvatore Borsellino, hermano del juez asesinado por la Mafia, Paolo, clamó: 'Estoy aquí porque la mafia debe ser expulsada del Estado. Berlusconi debe hacerse procesar'. En la plaza no faltó el cineasta Nanni Moretti.

'Una sola palabra encendió la mecha, y todos nos hemos encontrado unidos', cuenta Stefania, una emprendedora de 53 años. 'Mira, somos gente de toda edad y extracción, hemos acudido por el boca-oreja'. 'Hemos ido a muchas manifestaciones y nunca habíamos visto gente tan diversa. No sólo estamos los de izquierdas, también hay gente de derecha, pero que está contra Berlusconi por ser un mafioso, por ir con menores y prostitutas', dicen las estudiantes Ángela, 25 años, y Elisa, de 22.

'Somos votantes moderados, de centro, gente de paz y orden, pero compartimos el espíritu de disenso por lo que está pasando en Italia', aseguran Mariella y Marco, dos jubilados de 63 y 70 años.

'La mafia debe ser expulsada del Estado', proclama Salvatore Borsellino

La oposición dejó solo ayer al pueblo italiano. Sólo Italia de los Valores del juez Di Pietro se adhirió a la manifestación, aparte de partidos extraparlamentarios como la nueva Refundación Comunista, que movilizó autobuses de toda Italia. En uno de los que partieron de Bérgamo (Lombardía) se subieron los operarios metalúrgicos Morgan y Emiliano, 36 y 29 años.

El principal partido de la oposición, el Demócrata, brilló por su ausencia: el nuevo líder, Pier Luigi Bersani, desdeñó la concentración, pero otros dirigentes acabaron por apuntarse, como la presidenta del partido, Rosy Bindi. Ni rastro de la Unión de Centro, partido católico.

'Estamos decepcionados con los partidos', exclamaba Laura Tinti, 32 años, estudiante, que acudió desde Arezzo (Toscana): 'No nos ha movido nada político, sino la indignación civil; para nosotros, el respeto a las instituciones que Berlusconi deslegitima todavía tiene valor'.

Lorella, de 45 años, funcionaria, y Marilena, de 53, trabajadora de la limpieza, confían en que el movimiento 'servirá para reconocernos, para despertar del torpor, para dar visibilidad a la parte de Italia que no está con Berlusconi'. O, dicho en palabras de Aldo, un jubilado de 62 años, 'Berlusconi no ha conseguido doblegarnos a pesar de su control sobre la información. El pueblo italiano todavía resiste'.