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Miles de libios celebran la liberación de Trípoli mientras los rebeldes entran en Bani Walid

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Miles de ciudadanos libios se lanzaron hoy a las calles de Trípoli para celebrar en masa "la liberación" de la capital, tres semanas después de que fuera conquistada por las fuerzas rebeldes.

Desde primera hora de la tarde, cientos de banderas tricolor pintaron de verde, rojo y negro la antigua "plaza verde", ahora renombrada como "plaza de los mártires", exultantes y en un ambiente familiar festivo.

En la gran explanada, hombres, mujeres y niños bailaban alegres y saludaban con efusividad a los milicianos, sentados en sus desvencijados coches y con ramos de flores en la caña de sus fusiles y metralletas.

"Viva Libia, viva la libertad. Somos un pueblo muy feliz. Nunca creí que esto pudiera ser posible", explicaba a Efe una sonriente joven que se identificó como Maha al Zawari y dijo ser una estudiante de 21 años.

"Este es el inicio de una nueva era para nuestro pueblo. Todo ha terminado, vamos a tener un futuro muy bueno", afirmaba, por su parte, un profesor de secundaria jubilado que se identificó Ahmed al Subhani.

El arranque de la celebración, en la que como en días pasados atronaron los disparos al aire y el clamor de los claxon, coincidió con la difusión de la noticia de que los rebeldes habían comenzado a entrar en la asediada localidad del oasis de Bani Walid, una de las pocas en las que aún resisten fuerzas gadafistas.

Según las últimas informaciones sobre el terreno, unidades de los insurrectos penetraron hoy, viernes, casi un kilómetro en el interior del oasis, en el que se creen que podrían estar escondidos Seif al Islam o Saadi, dos de los hijos de coronel Muamar el Gadafi.

Los rebeldes se toparon con la oposición armada de los leales al antiguos régimen, apostados en los tejados y las esquinas de uno de los principales barrios del oasis, explicó a Efe una fuente de los insurrectos sobre el terreno.

"Las tropas han entrado por el norte, el sur y el este, y gracias a Dios ahora estamos dentro. Esperamos que pronto podamos poner fin a todo y alzar nuestra bandera", explicó uno de los comandantes.

En la escaramuza perdieron la vida tres gadafistas y un soldado rebelde, al tiempo que un grupo de leales al antiguo régimen fueron capturados, agregó.

Pese a los combates, miembros de las dos partes aún tratan de lograr un acuerdo de última hora antes de la medianoche que evite víctimas mortales.

Casi al mismo tiempo, los combates estallaron también con virulencia en los alrededores de la ciudad de Sirte, donde soldados leales al coronel lanzaron una serie de cohetes contra posiciones de los alzados ubicadas a unos 90 kilómetros al este.

Hasta el momento, no se ha informado de víctimas en el frente de Sirte, donde en las horas pasadas perdieron la vida cinco rebeldes en un intento por avanzar hacia una aldea vecina.

En Bani Walid, los enfrentamientos comenzaron después de que la aviación de la OTAN abriera fuego y destruyera una lanzadera de cohetes en poder de las fuerzas gadafistas, explicaron oficiales sobre el terreno.

"Hemos avanzado hacia el centro de la ciudad desde las carreteras de Mistrata y Trípoli", explicó a Efe el comandante Abdala al-Jazami, al mando de una columna rebelde en el puesto de control de Wishtata.

Los combates en el extrarradio ambas ciudades se han recrudecido escasas horas antes de que expire el ultimátum dado por la autoridad rebelde para que ambos bastiones gadafistas capitulen y se evite un nuevo derramamiento de sangre.

Los alzados, que han mantenido negociaciones con los notables de Bani Walid durante los últimos diez días, han advertido que si mañana, sábado, la bandera rebelde no ondea en el oasis, tratarán de tomarlo por la fuerza.

Los primeros enfrentamientos estallaron el jueves, después de que los leales gadafistas lanzaran cinco misiles tipo Grad contra posiciones del asedio rebelde.

Bani Walid es, junto a la ciudad costera de Sirte y los oasis de Sebha y Jufrah, uno de las últimas ciudades del país aún controladas por remanentes del antiguo régimen.

Los insurrectos consideran que la toma de Bani Walid puede ser un punto de inflexión que ayude a asfaltar el camino hacia la "victoria final" y el inicio de la reconstrucción política, económica y social del país.

Javier Martín