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Miles de personas exigen en Azpeitia la marcha de ETA

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Por Arantza Goyoaga

Una multitudinaria manifestación recorrió a primeras horas de la noche de viernes las calles de la localidad de Azpeitia precedida por el lema "ETA kanpora" (ETA fuera) reflejado en la pancarta portada por los dos hermanos y la hija pequeña del empresario asesinado Ignacio Uria y por los concejales del PNV, Eusko Alkartasuna y Aralar de la localidad guipuzcoana.

Tras la pancarta desfilaron amigos, vecinos y familiares de la última víctima de ETA, el empresario Ignacio Uría, seguidos del lehendakari, Juan José Ibarretxe, y miembros de su Gobierno y varias instituciones vascas, de las ministras de Fomento e Investigación, un buen número de dirigentes políticos y los máximos representantes del empresariado vasco.

Tras ellos, miles de personas recorrieron Azpeitia en silencio en respuesta a la convocatoria realizada por el Gobierno vasco, Confebask y la Asociación de Ayuntamientos Vascos, Eudel.

La manifestación partió de la plaza Pérez Aguirre y tras recorrer algo más de dos kilómetros por diferentes calles del municipio concluyó en la plaza frente al Ayuntamiento, donde la bandera ondeaba a media asta.

Allí, el periodista de Radio Euskadi Pedro García Larragan leyó un breve comunicado en nombre de los convocantes que comenzaba con un "alto y claro ¡ETA kanpora!, ¡ETA kanpora!" que fue largamente aplaudido por los manifestantes.

El comunicado final incluyó un mensaje especial de apoyo, solidaridad y agradecimiento a todo el empresariado vasco por "su trabajo y su tesón" y otro a la familia, amigos y compañeros de Uría de "condolencia y solidaridad".

"Vuestro dolor es nuestro dolor, el dolor del pueblo y de la sociedad", fue la frase que dijo el portavoz y que fue seguida de nuevo por un largo aplauso de asentimiento.

La manifestación concluyó con un minuto de silencio en homenaje al empresario azpeitiarra, de 71 años, a quien ETA mató a tiros el miércoles.

FUNERAL

Previamente, a las 19:30 horas, se celebró el funeral por Uría en la parroquia de San Sebastián de Soreasu en Azkoitia, oficiado por el obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte.

Ante una iglesia abarrotada por una multitud que esperaba también fuera del templo, Uriarte dijo en su homilía que "un hijo de Dios ha sido tiroteado como un criminal", dejando tras de sí a "una familia sumida en un mar de dolor".

"Un empresario que daba trabajo ha sido eliminado violentamente; un proyecto avalado democráticamente quiere ser neutralizado por la fuerza y la sangre derramada; una sociedad enfrentada a graves problemas ha sido de nuevo herida en su esperanza".

"¿Es este el camino para la liberación que ETA promete?, ¿Qué liberación?", pregunto monseñor Uriarte.

El obispo donostiarra pidió a todos "aparcar en el presente aquellas diferencias que impidan la paz posible", porque "pertenecemos todos a este pueblo, cabemos todos en este pueblo, salvo aquellos que se autoexcluyan por su palabra o su conducta".