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La milicia somalí Al Shabab niega ser responsable del atentado suicida de Mogadiscio

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Al Shabab, una de las milicias integristas islámicas que intentan derrocar al Gobierno Federal de Transición de Somalia (TFG, en inglés), negó hoy ser responsable del ataque suicida con explosivos de ayer en Mogadiscio y en el que perdieron la vida 25 personas.

"Al Shabab no está detrás de este ataque, supimos del mismo a través de la prensa y estoy seguro de que fue el Gobierno el que lo organizó para después culparnos a nosotros", dijo a los periodistas Sheikh Ali Mohamud, portavoz del grupo armado, que pretende imponer en Somalia un régimen basado en la "sharia" (ley islámica).

El atentado fue perpetrado durante una ceremonia de graduación universitaria en el hotel Shamo de esta capital y entre los muertos en la explosión de la bomba, detonada por alguien que se encontraba en el acto, hubo tres ministros del TFG, dos periodistas, uno de ellos el corresponsal de la Agencia Efe, 18 estudiantes, un médico y una funcionaria gubernamental.

Ali Mohamud deslindó la responsabilidad de Al Shabab en el ataque pese a que ayer Abdi Qalow, un alto mando de esa milicia islámica radical, vinculada a Al Qaeda, admitiera que "hemos sido nosotros y el objetivo era matar a los ministros, porque sirven a los intereses de los invasores cristianos".

Hasta ahora, Al Shabab ha sido el único grupo extremista en llevar a cabo ataques suicidas con bombas en Somalia y el Gobierno rechazó el deslinde de responsabilidad de la milicia y afirmó tener pruebas de su autoría.

"Al Shabab está detrás del ataque, tenemos evidencia de ello, incluido el nombre de quien hizo detonar la bomba y la manera en que (el atentado) fue planeado", dijo a los medios de comunicación el ministro de Información somalí, Dahir Mohamud Gelle.

El funcionario añadió que los ministros fallecidos en la explosión habían recibido amenazas de muerte de Al Shabab para que no fueran al acto de graduación de estudiantes de medicina e ingeniería de la Universidad Benadir de Mogadiscio.

"Fueron amenazados antes de la ceremonia, pero insistieron en asistir para alentar a los recién graduados", recalcó Gelle.

El ministro de Información realizó las declaraciones durante el sepelio de los tres ministros: el de Educación Superior, Ibrahim Hassan Adow; de Salud, Qamar Aden Alí, y de Educación, Mohamed Adan Wayeel.

Fue sepultada asimismo una de las directoras del Ministerio de Salud que murió en el atentado, pero cuyo nombre no ha sido divulgado.

Durante las exequias, que fueron precedidas por una parada militar, el presidente somalí, jeque Sharif Sheikh Ahmed, leyó la oración fúnebre islámica y pronunció luego un discurso en el que condenó a los terroristas.

"Las personas que sepultamos hoy eran educadores que enseñaban a los jóvenes a salvar el país, pero fueron asesinadas. Condenamos a los asesinos y les advertimos de que sus actos terroristas no nos disuadirán de servir a nuestro país y que estamos comprometidos a restaurar la paz y la estabilidad aunque no cueste la vida", dijo Sheikh Ahmed.

El presidente somalí urgió a la comunidad internacional a "actuar en ayuda de Somalia en lugar de acusar a nuestro gobierno de que ha fallado en su intento de restaurar la paz".

"La comunidad internacional nos culpa de que no podemos restaurar la paz en Somalia, aun cuando estamos dejando nuestras vidas en ello, de manera que les decimos: actúen ahora para ayudarnos, porque es vuestra parte la que está faltando", dijo Sheikh Ahmed, quien afirmó que "si la asistencia internacional no llega, Al Qaeda tomará nuestro país".

El atentado fue condenado por el Consejo de Seguridad de la ONU, la Unión Africana, Estados Unidos, la Unión Europea y los estados de la Liga Árabe.