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Millet desvió 10 millones exagerando peticiones para obras del Palau

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Fèlix Millet logró desviar diez millones de euros exagerando la petición para lograr subvenciones, tanto públicas como privadas, para reformar el Palau de la Música, ya que en diez años logró acumular 26 millones de euros a tal fin, si bien sólo 16 millones se invirtieron realmente en obras.

Así lo ha anunciado hoy el director del Consorcio del Palau, Joan Llinares, que ha afirmado que la auditoría definitiva sobre el desfalco ha desvelado este nuevo 'modus operandi' con el que los saqueadores confesos del Palau, Fèlix Millet y Jordi Montull, expoliaron a la centenaria institución cultural.

En concreto, la auditoría pone de relieve que del agujero de 35,1 millones de euros que Millet y Montull dejaron en el Palau, diez millones corresponden al dinero de más que lograron reunir en forma de subvenciones, tanto públicas como privadas, para financiar las obras de reforma del edificio modernista.

Los ex gestores del Palau, según Llinares, recurrieron a las administraciones públicas y a patrocinadores para pedirles dinero para llevar a cabo las reformas y les "engañaron" exagerando siempre las necesidades reales de la institución.

Además, obtuvieron un préstamo -con una cláusula hipotecaria- por valor de 4,6 millones de euros, del que aún falta por devolver 2,5 millones de euros.

De los 26 millones de euros que lograron reunir en diez años para reformar el edificio del Palau, finalmente tan sólo se invirtieron 16, por lo que la auditoría da por hecho que los diez millones restantes fueron retirados en su mayoría en reintegros en efectivo o con cheques de cuentas bancarias de la institución excluidas de la contabilidad.

Según Llinares, este nuevo 'modus operandi' detectado por la auditoría definitiva de Deloitte puede comportar que se imputen nuevas irregularidades a los ex responsables del Palau, que se deberán dilucidar en los juzgados.

El actual responsable del Consorcio ha señalado, además, que con este método de distracción de fondos se responde al interrogante que flotaba en la institución tras conocerse al desfalco, relativa a cómo pudieron Millet y Montull desviar tanto dinero sin que se notara una merma en la calidad de la reforma del edificio ni en la contratación de artistas.