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Millet guarda silencio en el Parlament y ve resignado las intervenciones de los grupos

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El ex presidente del Palau de la Música Fèlix Millet se ha negado a declarar ante la comisión de investigación del Parlament y ha asistido resignado, distraído y en ocasiones con una media sonrisa irónica, a las intervenciones de los grupos, que no le han podido arrancar ninguna respuesta.

En medio de una gran expectación, Millet se ha limitado a leer una breve declaración en la que ha señalado que, al estar imputado en el procedimiento judicial "que todos ustedes conocen", no deseaba hacer "en estos momentos" ninguna declaración, por lo que, acogiéndose a los consejos de su abogada, se acogía a su derecho constitucional a no responder a ninguna pregunta.

A partir de entonces, Millet -acompañado por su abogada, Miriam Astor-, ha escuchado las preguntas y reproches que le han formulado todos los grupos -menos CiU-, que han intentado sin éxito arrancarle alguna respuesta para que aclarara si desde el Palau se financió irregularmente a CDC.

Millet, sin la barba que le acompañó las últimas semanas y vestido con americana pero sin corbata, ha asistido a los reproches de los grupos con aire resignado, a veces distraído, en ocasiones aburrido -incluso ha llegado a resoplar- y a veces dibujado una media sonrisa irónica cuando los diputados más le apretaban.

Los diputados de ERC Pere Bosch y de ICV Daniel Pi han encadenado una retahíla de reproches a la actuación de Millet al frente del Palau y le han emplazado sin éxito a responder a la pregunta de si desde la institución cultural se desviaron fondos a la Fundación Ramon Trias Fargas y a CDC.

Ante el silencio de Millet, ambos diputados han confiado que la justicia acabará respondiendo a esta cuestión y que la comisión de investigación podrá aclarar la "trama política del Palau".

En su dura intervención, Pere Bosch ha sentenciado que en este caso se entrelazan una trama de enriquecimiento personal y otra de desvío de recursos para financiar irregularmente a un partido. "Unos pensaban que el Palau era suyo y otros que el país era suyo", ha espetado.

El diputado republicano ha enmarcado el caso en la "mejor tradición de la novela negra" y ha apuntado que pese a que Millet y Montull creían actuar con impunidad, dejaron tras de sí un "rastro inmenso de miseria".

Aunque ahora calle, los documentos hallados en el Palau hablan por sí solos, le ha advertido Bosch a Millet.

Además, le ha recordado a Millet que los que antes le hacían parabienes, en referencia a CiU, ahora le niegan el saludo e incluso le tildan de mentiroso, y ha comparado su situación con un pasaje de la Biblia en el que San Pedro niega hasta tres veces a Jesús.

En el mismo tono severo, el diputado de ICV-EUiA Daniel Pi ha proclamado que en Cataluña "a partir de ahora no deben haber ni nombres intocables ni familias sagradas", de manera que los "mecanismos de alerta" contra los casos de corrupción deben aplicarse a todos sin distinción, se llamen los ciudadanos "Puig, Rodríguez o Millet".

Pi también le ha pedido a Millet que le respondiera a la pregunta de si colaboró a financiar irregularmente a CDC y ha dejado transcurrir un par de segundos en silencio para que quedara aún más evidente que el ex responsable del Palau se negaba a responder.

Por su parte, Albert Rivera, de C's, ha felicitado irónicamente a Millet por ser un "crac" sacando partido de las conexiones sociales y de sus contactos con la "oligarquía catalana" y ha planteado la hipótesis de que, en realidad, el ex presidente del Palau no era el verdadero capo de esta "mafia a la catalana" sino que hubo otros cargos con mayor responsabilidad que movían los hilos.

Por su parte, el socialista Jordi Terrades ha mantenido un tono menos agresivo, se ha limitado a apuntar que Millet es el protagonista de uno de los episodios más tristes que ha vivido Cataluña en los últimos años y le ha recriminado que sus convenios con la Fundación Trias Fargas eran "éticamente reprobables".