Publicado: 14.02.2011 08:10 |Actualizado: 14.02.2011 08:10

Millonarios y grandes empresas copan el negocio fotovoltaico

Poseen el 40% de la potencia solar instalada. Entre los propietarios, la Casa de Alba y el futbolista Raúl

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La fotovoltaica es, de lejos, la fuente energética cuya propiedad está más repartida. Los huertos solares, a los que se va a rebajar su retribución, pertenecen a mucho pequeño inversor, pero también a grandes capitales. En España hay más de 54.000 instalaciones de este tipo, muchas, de pequeños propietarios; sólo en Navarra (la región donde más se socializó esta fuente) hay más de 8.500 pequeños inversores. Es difícil saber de quién es cada planta (el registro que las recopila sólo identifica el nombre de los huertos, no a su dueño); pero el análisis de los grandes actores del sector revela que, al menos, un 37% de los megavatios (MW) fotovoltaicos operativos en España está en manos de constructoras, fondos de inversión, multinacionales y millonarios.

Ese selecto grupo tiene, al menos, 1.500 MW (sobre un total de más de 4.000), que, con la legislación actual, suponen más de 30.000 millones en subvenciones (con cargo a la tarifa de la luz) durante 25 años. Tienen un perfil variopinto. Destacan las constructoras, sobre todo, medianas. Entre las grandes, sólo FCC opera en el sector (20 MW). La apuesta solar de gigantes como ACS, Acciona, OHL, Sacyr o la propia FCC está volcada en otra tecnología, la termosolar, más intensiva en capital.

Recibirán 30.000 millones en subvenciones en los próximos 25 años

Para otros grupos medianos del ladrillo, la fotovoltaica fue un salvavidas cuando se veía venir el estallido de la burbuja inmobiliaria. Se refugiaron en un negocio que prometía ingresos fijos y garantizados por ley. Así, el primer operador del sector (160 MW) es T-Solar, de la constructora Isolux. En el Top 10 también hay una constructora cordobesa, Montealto (de la familia Valle), con 40 MW, pero no son suyos: los construye y gestiona para fondos, fabricantes de placas solares y grandes fortunas.

Otros nombres del ladrillo que han apostado por la fotovoltaica son Alten-Ortiz (participada por la constructora Ortiz) o Gadir Solar, ambas con 27 MW. Esta última pertenece a Cadmos, presidido por Rafael Naranjo, un ex de FCC imputado en el caso Gürtel que hizo fortuna con el grupo de servicios Sufi (vendido a Sacyr en 2005) y con la constructora Laín. En el consejo de administración de Cadmos está Europa Scar Sport, del futbolista Raúl González, que tiene un 19,5% del grupo. El exmadridista no es el único famoso con huertos. Como se dice en el sector, "aquí se ha metido todo el mundo". Incluyendo a la duquesa de Alba, la mayor terra-teniente de España. Así lo confirman fuentes de la Casa de Alba, que no aclaran cuántos MW explota la familia.

Otro actor relevante son los fondos de inversión, con, al menos, 300 MW. La cifra es, con toda certeza, muy superior, pero no todas las entidades aportan datos. El año pasado, varios fondos remitieron cartas al Ministerio de Industria y la Moncloa para exigir que el recorte a la fotovoltaica no afectara a plantas ya en marcha. Entonces, se dijo que los fondos (que no han logrado su pretensión) controlan un tercio de la potencia, lo que equivaldría a más de 1.300 MW.

Asif pide que se exima del recorte a 27.000 pequeñas instalaciones

El negocio también está copado por grupos participados por algunas de las familias más ricas del país. Aunque algunos ya han salido del sector (como el empresario Emiliano Revilla, el fundador de Jazztel, Martín Varsavsky, o los Carbonell, del grupo aceitero), la lista es extensa. Destacan los Polanco (accionistas de Prisa), que son socios de Fotowatio (segundo operador en España), donde también participan los Gallardo (dueños de Almirall)y los Benjumea, presentes en el sector por partida doble (también a través de la multinacional Abengoa). Otros apelli-dos ilustres son los de la familia Ortega (exdueños de la quesera Forlasa); los Hidalgo (del grupo turístico Globalia); y los Bergé, Gorbeña, Boada o Godia. Amancio Ortega, primera fortuna de España, tiene presencia, aunque discreta: el fundador de Inditex participa en una empresa con al menos 6 MW (el grupo se niega a facilitar datos). Por último, varias multinacionales tienen también plantas. Destacan la francesa EdF; la británica Conergy; la lusa Martifer y la estadounidense AES. De las grandes eléctricas, sólo Enel está presente.

El sector vive un momento convulso. El Gobierno recortará la retribución de estas plantas (un 30% durante tres años y entre un 10% y un 15% en los siguientes), que se embolsan el 40% de las primas a las renovables pese a aportar poco más del 2% de la electricidad. Se prevé una avalancha de recursos judiciales por ser una iniciativa retroactiva. Asif, una de las patronales del sector, ha pedido que se exima del recorte a los huertos más pequeños (de hasta 50 kilovatios). Suponen la mitad de las plantas (27.000) y un 8,5% de la potencia y del coste total, según Asif, que dice que se "evitaría causar un grave perjuicio económico a 100.000 personas, sin que ello afectase sustancialmente al ahorro" previsto.

Desde hace años, al sector se le relaciona, como antes pasó con el inmobiliario, con la palabra burbuja. El problema viene de 2008, cuando hubo una avalancha de nuevos MW antes de que, en septiembre de ese año, se redujera la prima vigente hasta entonces, fijada por el anterior ministro de Industria, Joan Clos.

El escenario para un boom era propicio: había crédito fácil (algunas entidades ofrecían financiar hasta el 100% de la instalación), al amparo de la promesa de rentabilidades de hasta dos dígitos durante 25 años. Los objetivos de potencia instalada se superaron con creces y hay sospechas fundadas de que muchos huertos obtuvieron el permiso de las Comunidades Autónomas para cobrar prima sin estar siquiera montados. El supuesto fraude (que algunas fuentes cifran en un 25% de la potencia instalada) ha quedado, de momento, impune.