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Milo Manara dice que el erotismo le permitía "criticar la hipocresía de la sociedad"

EFE

El dibujante italiano Milo Manara ha dicho hoy en el Salón del Cómic de Barcelona que el erotismo, una de sus señas de identidad, le han permitido criticar la "hipocresía" de la sociedad.

Milo Manara (Bolzano, 1945) se interesó por el cómic cuando rondaba los 20 años, gracias al vanguardismo presente en obras como "Barbarella" y "Jodelle".

En su producción inicial se combinan diversas historietas eróticas de bolsillo con trabajos de militancia izquierdista.

Ese erotismo, tan presente a lo largo de toda su obra, surgió como "una especie de denuncia política", máxime teniendo en cuenta lo difícil que era hacer cómic erótico a finales de los años sesenta.

Con el tiempo, reconoce el dibujante italiano, "esa parte subversiva se ha ido perdiendo en mi obra, puesto que con la irrupción de los grandes medios de comunicación el erotismo se ha convertido en algo más lúdico y de entretenimiento".

En el trasfondo de la denuncia que pretendía transmitir Manara estaba la evidencia de una actitud hipócrita: "el erotismo criticaba en mi primera obra la diferencia entre el vicio privado y la virtud pública".

Asegura que nunca ha sentido la censura, aunque confiesa que "siempre alcanzaba un acuerdo con el editor para no sobrepasar determinados límites, sobre todo con 'Barbarella'".

Manara advierte que no pretende que sus personajes femeninos sean realistas: "para mí son unos personajes sacados de la Commedia dell'Arte, y por eso sus rasgos aparecen siempre exagerados".

Una de las exposiciones centrales de la presente edición del Salón del Cómic se centra en la relación entre Manara y el director de cine italiano Federico Fellini, que incluye una serie de ilustraciones y páginas de cómic de su trabajo común, "Viaje a Tulum".

El director de la Comicon de Nápoles y comisario de la exposición, Claudio Curcio, considera que "la relación Manara-Fellini es posiblemente la colaboración más fructífera que se haya dado nunca entre el séptimo y el noveno arte".

Preguntado por esta relación estrecha que mantuvieron ambos creadores, Manara dice que en su trabajo conjunto "Fellini actuaba como si fuera el director y yo como el resto del equipo".

Según Manara, "Fellini hacía el guión y yo el 'storyboard' y posteriormente él hacía sus aportaciones sobre los dibujos".

Se siente especialmente orgulloso de aquel trabajo con un "genio" como Fellini: "discutíamos a veces, pero al final él siempre acababa teniendo la razón", admite.

Subraya entre sus grandes trabajos la reciente historia de "Los Borgia" -con guión de Alejandro Jodorowsky-, una historia en la que tuvo "suficiente tiempo para dibujar las viñetas con óleos, un auténtico lujo, pues habitualmente recibimos los encargos con pocos días de antelación y nos vemos obligados, por razones de tiempo, a trabajar con acuarela".

Otro de los invitados importantes de la primera jornada del Salón, el veterano especialista de efectos especiales norteamericano Ray Harryhausen, ha paseado su dilatada experiencia por el salón barcelonés, acumulada en filmes clásicos del género de ciencia-ficción y fantástico como "Simbad y la princesa", "Los viajes de Gulliver", "Jason y los Argonautas" o "Hace un millón de años".

Harryhausen (California, 1920) se ha mostrado especialmente crítico con los actuales efectos especiales que dominan la escena cinematográfica: "no me interesan los efectos que se hacen ahora, porque antes se utilizaban para explicar una historia y ahora se emplean para complicar las cosas".

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