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El ministro de Finanzas ruso, primera víctima del "cambio de fichas" en el Kremlin

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El todopoderoso viceprimer ministro y titular de Finanzas ruso, Alexéi Kudrin, es la primera víctima del controvertido cambio de fichas en el Kremlin, adonde regresará en 2012 el actual primer ministro, Vladímir Putin.

"Si Alexéi Leonídovich (Kudrin) no está de acuerdo con el rumbo del presidente y del Gobierno, usted sólo tiene una salida y ya sabe cual es: presentar la dimisión", aseguró hoy el presidente ruso, Dmitri Medvédev, durante una sesión de la comisión presidencial de modernización.

La brusca declaración de Medvédev cogió desprevenido a Kudrin y al resto de presentes, que aún estaban digiriendo el anuncio bomba del sábado de que ambos miembros del tándem dirigente ruso se intercambiarán los cargos tras las elecciones presidenciales de marzo próximo.

"Usted debe decidirse muy rápido y darme hoy una respuesta", señaló Medvédev en un claro tono de ultimátum a Kudrin, estrecho colaborador de Putin desde el año 2000 y cuyo nombre se había mencionado como posible jefe del futuro gobierno ruso.

Seguidamente, el Kremlin anunció que el presidente había firmado el correspondiente decreto de destitución de Kudrin, al que recriminó por decir el fin de semana en EEUU que no formaría parte del gobierno de Medvédev a partir de mayo de 2012.

"No me veo en el nuevo gobierno. Por otro lado, nadie me ha propuesto nada, ni creo que mis divergencias me permitan formar parte del gabinete", señaló.

Kudrin se ha mostrado muy crítico con la decisión del Kremlin de asignar ingentes fondos (más de 700.000 millones de dólares) al rearme de las Fuerzas Armadas durante los próximos diez años, aduciendo que esto pondrá en peligro la estabilidad del presupuesto y las políticas sociales.

"Dicha declaración realizada en Estados Unidos es inapropiada y no puede ser de ninguna manera justificada. Nadie ha revocado la disciplina y la subordinación en el Gobierno", señaló Medvédev, quien ha anunciado una renovación radical del Ejecutivo para el próximo año.

Medvédev no se limitó a escenificar la reprimenda a Kudrin, sino que envió un claro mensaje a todos los altos funcionarios: "Cualquiera que dude sobre la política del presidente y del Gobierno tiene derecho a presentarme una solicitud" de renuncia.

"Espero que quede claro", dijo.

En respuesta, Kudrin manifestó: "Dmitri Anatólevich (Medvédev), efectivamente, nosotros tenemos nuestras divergencias, pero yo tomaré una decisión al respecto sólo tras consultar con el primer ministro", Vladímir Putin.

Entonces, Medvédev le espetó: "Usted puede consultar con quien desee, incluso con el primer ministro, pero por ahora yo soy el presidente y tales decisiones las tomo yo".

En un primer momento, opositores y politólogos comentaron que la declaración de Medvédev había sido una reacción emocional a la situación de debilidad en la que se encuentra desde que aceptó, aún no se sabe si de buena o mala gana, ceder a Putin la presidencia.

Mientras, otros analistas apuntaron que la salida de Kudrin era la primera crisis política real en tres años y medio de "tandemocracia", como se conoce en Rusia a la bicefalia entre Putin y Medvédev.

Los mercados, que cerraron antes de que se hiciera oficial la destitución, reaccionaron negativamente a la crisis y ambas bolsas rusas, MICEX y RTS, registraron repentinos descensos.

Kudrin no es el único que ha expresado su desagrado por el anuncio de Medvédev, que muchos consideran una capitulación en toda regla, más aún cuando durante los últimos meses había expresado su intención de presentarse a la reelección.

"No hay motivos para la alegría", comentó Arkadi Dvórkovich, asesor presidencial, tras conocerse la noticia de que su jefe no seguirá al frente del Kremlin.

El último dirigente de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, pidió hoy una urgente reforma del sistema político implantado por Putin, es decir, la vertical de poder en la que todo está subordinado al Kremlin.

"No habrá avances si no se producen importantes cambios en todo el sistema. El futuro presidente debe tenerlo en cuenta", indicó al bisemanario "Nóvaya Gazeta".

El anuncio de Medvédev causó "una profunda insatisfacción entre los expertos y la gente de a pié", comentó hoy Ígor Yurguens, jefe del Instituto de Desarrollo Contemporáneo.

Yurguens, una de las eminencias grises del bando liberal en Rusia, considera que Medvédev es el único dirigente que puede impulsar "la modernización política y la liberalización después de 2012" si Rusia quiere "continuar en el G-8 e incluso en el G-20".

Por su parte, el exministro de Economía y actual presidente de Sberbank, Herman Gref, opina que el retorno de Putin al Kremlin no impedirá la continuación de las reformas liberales, que calificó de inevitables.

"Creo que habrá reformas, ya que la situación en el país, en primer lugar en la economía, es tal que sin reformas es imposible. Al respecto, hay consenso. Eso sí, el ritmo de esas reformas debe ser dinámico", aseveró.

Ignacio Ortega