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Los ministros intentan desbloquear el acuerdo en Copenhague

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Los ministros de Medio Ambiente intentaban superar el domingo las diferencias entre países ricos y emergentes en Copenhague, a pocos días para que se cumpla el plazo para la firma de un pacto mundial contra el cambio climático.

La policía detuvo a más de 250 manifestantes en el segundo día de manifestaciones masivas.

Líderes de iglesias entregaron una petición con medio millón de firmas a Naciones Unidas (ONU) y rezaron por la justicia climática, mientras cientos de manifestantes marchaban por el centro de la ciudad para recordar a los líderes mundiales la gran presión pública para que haya un acuerdo exitoso.

Las conversaciones se prolongarán del 7 al 18 de diciembre.

"Les estamos diciendo: ustedes, que están sentados allí tomando las decisiones, el mundo está esperando un acuerdo real", dijo a una multitud en el centro de la ciudad el Premio Nobel de la Paz sudafricano, el Arzobispo Desmond Tutu.

La policía disolvió una pequeña marcha que dijeron que no había sido autorizada y detuvieron a casi todos los manifestantes por alteración de la paz, el día después de que estallara la violencia en una enorme manifestación y provocara el mayor arresto masivo en la historia de Dinamarca.

Más de 90 ministros se reunieron de modo informal, en su día libre de negociaciones oficiales entre 190 naciones, para tratar de resolver una disputa sobre quién es el responsable del recorte de emisiones, lo profundas que deberían ser y quién debería ofrecer más dinero para pagarlas.

Saliendo de las conversaciones, el ministro de Energía británico, Ed Miliband, dijo que el ambiente había sido positiva, pero que las diferencias no se habían resuelto.

"Todos comprenden la urgencia de lo que estamos emprendiendo, pero necesitamos movernos más rápido", dijo a periodistas. "

"Debemos superar los grandes asuntos, como de qué modo reducimos las emisiones, la financiación que se requiere y la transparencia del compromiso", añadió.

Países como China e India dicen que los países industrializado deben hacer las reducciones más profundas en la emisión de gases de efecto invernadero y proporcionar fondos a los países pobres, para financiar un cambio hacia un crecimiento más limpio y adaptarse a un mundo más cálido.

Los países más ricos dicen que las emisiones de dióxido de carbono del mundo emergente están creciendo tan rápido que tienen que comprometerse a realizar recortes para impedir niveles peligrosos de calentamiento.

Las conversaciones terminarán en una cumbre el jueves y viernes, a la que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, asistirá, lo que pone mayor presión para que los negociadores alcancen un acuerdo.

"Por lo que yo entiendo, los líderes vienen a celebrar el buen resultado de las conversaciones," dijo el enviado chino Su Wei.

ORACIONES POR JUSTICIA

Desmond Tutu entregó el domingo a Yvo De Boer, responsable de la Secretaría del Cambio Climático de Naciones Unidas, decenas de miles de firmas de todo el mundo pidiendo acciones contra el cambio climático.

De Boer dijo a la multitud que esperaba que la presión pública pueda persuadir a los líderes a que dejen de lado sus preocupaciones por la crisis económica mundial y afronten la urgente amenaza del cambio climático.

El Arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, pidió coraje político en un servicio religioso por la tarde en la catedral de Copenhague, en presencia de la familia real danesa. Al servicio le siguió el sonido de campanas en defensa del clima en iglesias de todo el mundo.

La policía puso en libertad el domingo a los casi 1.000 manifestantes detenidos el sábado. Sólo 13 de ellos permanecen arrestados, dijo un portavoz policial.

La marcha de decenas de miles de personas fue en general pacífica, pero la violencia surgió cuando algunos manifestantes rompieron ventanas e incendiaron coches.

Algunos de los detenidos dijeron que fueron retenidos de forma injusta y maltratados por la policía.

Un testigo de Reuters no vio violencia en la pequeña marcha anticapitalista "golpee la producción" donde manifestantes principalmente jóvenes gritaban consignas como "Nuestro clima, no su negocio".