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Los ministros muestran apertura sobre nuevo sistema de supervisión financiera

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Los ministros europeos de Economía y Finanzas han dado hoy muestras de flexibilidad en su férreo pulso con el Parlamento Europeo sobre la nueva estructura de supervisión financiera que debería entrar en funcionamiento en la UE a principios de 2011.

Los ministros han revisado hoy el mandato dado a la presidencia de turno para que negocie con más margen con los representantes del Parlamento un acuerdo que desbloquee cuanto antes esta legislación básica, de la que dependen la prevención y gestión de futuras crisis en el sector.

La UE proyecta crear un Consejo de riesgo sistémico, que se encargaría de la supervisión macroprudencial, y tres autoridades de supervisión para la banca, los seguros y el mercado de valores.

Según ha explicado en rueda de prensa la vicepresidenta segunda y ministra española de Economía y Hacienda, Elena Salgado, los Veintisiete han abierto la vía a que, en determinados casos, las futuras autoridades paneuropeas de vigilancia puedan no sólo coordinar a los supervisores nacionales, sino ejercer una supervisión directa ellas mismas sobre las entidades financieras particulares, especialmente las más grandes.

Se trata de una exigencia básica de los eurodiputados, los cuales defienden a capa y espada que la reforma dé la última palabra en casos de crisis o discrepancia a los supervisores europeos.

Según Salgado, los gobiernos quieren preservar no obstante su plena autonomía en el caso de que las decisiones o instrucciones que pudieran venir las autoridades europeas tengan implicaciones para los presupuestados estatales, como por ejemplo si se requiere una inyección de dinero público en un banco.

"Eso se ha dejado a salvo en todos los casos. Si un país entiende que eso tiene consecuencias sobre el presupuesto, puede objetar esa decisión", ha afirmado la ministra.

El ministro belga de Finanzas, Didier Reynders, que ha relevado hoy a Salgado en la presidencia de turno del Ecofin, ha expresado su deseo de que el nuevo mandato de negociación que le han otorgado sus colegas constituya la base de las discusiones "finales" con el Parlamento.

Mañana, representantes de la Presidencia belga del Consejo, de la Comisión Europea y de la Eurocámara volverán a reunirse con el objetivo de aproximar posiciones y facilitar la celebración de un voto en la sesión plenaria de septiembre.

El comisario europeo de Mercado Interior y Servicios, el francés Michel Barnier, ha insistido en que los gobiernos están "obligados a llegar a un acuerdo con el Parlamento" y por ello a "prestar atención a sus deseos y tener en cuenta las propuestas útiles e inteligentes que han hecho sus ponentes".

Ha mencionado otra exigencia de los eurodiputados que podría ser incorporada al acuerdo final, como es la posibilidad de que la autoridad europea prohíba determinados productos financieros "tóxicos", algo de lo que recelan los gobiernos.

"Estamos en el buen camino, en la última recta de ese camino, pero todavía no hemos llegado a la meta", ha resumido Barnier.