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Miquel Barceló reúne 25 años de carrera en una exposición

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Pinturas, cerámicas, esculturas, acuarelas, carteles y cuadernos de viaje, hasta sumar 180 obras, componen la exposición "Miquel Barceló. 1983-2009", un recorrido por la trayectoria del artista mallorquín que invita a acercarse a su experiencia creativa.

El propio Barceló y el presidente de la Caixa, Isidro Fainé, inauguran el martes una muestra que se podrá ver en CaixaForum Madrid desde el 10 de febrero hasta el 13 de junio y que posteriormente viajará a Barcelona.

Nacido en Felanitx, Mallorca, en 1957, Barceló es uno de los artistas más eclécticos del mundo contemporáneo. Premio Nacional de Artes Plásticas, es autor de obras monumentales como la decoración de la capilla del Santísimo en la Catedral de Palma y la de la Sala de los Derechos Humanos del Palacio de las Naciones Unidas en Ginebra.

Un enorme elefante de siete metros de altura con la trompa rígida dirigida hacia abajo recibe a los visitantes en la entrada del edificio de exposiciones situado en el paseo del Prado madrileño, invitándoles a adentrarse en el universo del artista.

"Espero que los visitantes capten las preocupaciones que tiene Barceló", dijo Catherine Lampert, comisaria de la muestra. "No es una exposición para el catálogo, sino para el contacto".

Y es que sus obras destacan por las rugosidades, por la inserción de objetos dentro de los lienzos, por la utilización de diversos materiales. Son obras tridimensionales con un sentido físico muy fuerte. "Mi vida se parece a la superficie de mis cuadros", ha dicho alguna vez el artista.

Siete "territorios Barceló" permiten recorrer sus viajes y preocupaciones y muestran diferentes etapas: "El mar, el museo, la biblioteca y el estudio"; "Un repertorio de la esperanza humana"; "Todos estos cuadros pertenecen al mundo terrenal"; "Huir del exceso"; "Un diario"; "Chemin de lumière"; y "Retratos".

Una sala es más teatral, amedrentadora, con obras oscuras, en claro contraste con otra luminosa en la que se exponen obras creadas tras atravesar el Sáhara. Una más es autobiográfica, con cuadernos de bocetos, acuarelas y pinturas portátiles referidas a los viajes mentales y físicos del artista, en la que se han incluido piezas prestadas de su estudio, y en otra representa a personas conocidas y admiradas por él.

Barceló también juega con el humor y la sátira, como destaca Lampert, refiriéndose a una obra en la que el artista aparece atrapado casi por su propio trabajo, o a otra en la que muestra a los tres "popes" del comunismo, Lenin, Marx y Engels.

Un autorretrato extravagante, irónico, del mallorquín, cierra la exposición. Con él representó a España en la última Bienal de Venecia y está pintado sobre uno de los lienzos manchados que cubrieron el suelo de la plataforma utilizada para decorar la cúpula en Ginebra. Es un cuadro de un gorila con aspecto serio, sentado en un rincón. Su nombre, "La solitude organisative", es subtítulo de la muestra.