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Las miradas nacionalizadoras venezolanas volcadas ahora al gigante del acero

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Tras el anuncio del presidente venezolano, Hugo Chávez, de que nacionalizará la industria del cemento, todas las miradas nacionalizadoras se volcaron hoy hacia la mayor empresa andina del acero: la Sidor, del grupo ítalo-argentino Techint.

La Siderúrgica del Orinoco (Sidor) fue privatizada en 1977, dos décadas antes de la asunción de Chávez, y con él su empeño estatizador, que en el último año alcanzó, entre otros sectores estratégicos, al del petróleo, la electricidad, las tierras y la telefonía, tras previas o posteriores indemnizaciones o acuerdos de compraventa.

Desde fines de 2007 y tras un año de negociaciones salariales infructuosas, Sidor registra una aguda crisis laboral con una decena de huelgas, una reprimida recientemente por la fuerza pública, todo lo cual abona a favor del empeño nacionalizador, según sus afines.

"No solamente se debe nacionalizar el sector cemento, sino también el cabillero (varillas) y el del acero", controlado por la Sidor, reclamó Manuel Muñoz, presidente de la Federación de Trabajadores de la Construcción, una de las instancias de la recién creada Unión Socialista de Trabajadores de la Construcción (USTC).

Marco Tulio Díaz, presidente de la Federación de la Construcción, otro sindicato de la flamante USTC, reclamó lo mismo al tiempo que expresó su apoyo a la nacionalización cementera.

"A partir de este instante, tómense todas las medidas jurídicas y económicas para nacionalizar en el corto plazo toda la industria cementera nacional (...). Ya basta, se llevan el cemento (al exterior por lo que) vamos a recuperar eso, vamos a hacer un avalúo y les pagamos lo que cueste", adelantó Chávez la noche del jueves en una alocución en cadena nacional obligatoria de radio y televisión.

El ministro de Industrias básicas y Minería, Rodolfo Sanz, dijo hoy que será el propio Chávez y el vicepresidente del Ejecutivo, Ramón Carrizalez, quienes definirán cuánto tiempo tardará la concreción de la decisión ya tomada.

La medida afectará a tres cementeras extranjeras: la mexicana Cemex, la suiza Holcim y la francesa Lafarge, con las cuales se negociará previamente, anunció hoy el embajador venezolano en México, Roy Chaderton, según la Cancillería de ese país que lo citó.

La mexicana Cemex es una de las tres mayores cementeras del mundo y en Venezuela figura como la mayor fabricante de cemento, hormigón y agregados (arena y grava).

La suiza Holcim cuenta en Venezuela con dos plantas que producen cada año tres millones de toneladas de cemento (25 por ciento del mercado nacional), en tanto que la francesa Lafarge, número tres del país, produce otros 1,6 millones de toneladas (17 por ciento).

El que Sidor, empresa situada a unos 800 kilómetros al sur de Caracas, cierre la ecuación nacionalizadora en el sector, también contó con el apoyo del oficialista Partido Comunista de Venezuela (PCV).

"Llamamos a la Fiscalía y a las autoridades competentes para que investiguen, revisen las condiciones de la privatización" y que la mayor productora de acero de la Comunidad Andina (CAN) "vuelva a poder del Estado", dijo Yul Jabour, dirigente nacional del PCV.

Bajo el título "La plusvalía inoxidable de Sidor", el editor del diario caraqueño El Universal, Clodovaldo Hernández, escribió hoy que se trata de "la corporación soñada por el neoliberal más predador: subsidiada por el Estado, con un monopolio sobre el mercado interno, con el contrato colectivo vencido impunemente y con un pelotón antimotines pagado por el Gobierno para apalear a los revoltosos".

Los obreros de Sidor "son víctimas de la explotación capitalista salvaje, pero con el insólito visto bueno de un Gobierno que ha prometido desterrar el capitalismo", aunque para no enemistarse con su colega argentina, Cristina Fernández, Chávez no la nacionalizará, previó Hernández.

El 60 por ciento de las acciones de Sidor está en poder del grupo Techint-Ternium, en tanto que el Estado venezolano tiene un 20 por ciento y los trabajadores el quinto restante.