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Misioneros de EEUU liberados abandonan Haití en avión

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El miércoles, ocho misioneros estadounidenses abandonaron Haití después de que un juez ordenó su liberación, pero otros dos quedaron retenidos para futuros interrogatorios por cargos de intento de secuestro de niños.

Los ocho misioneros se dirigieron a la embajada de su país tras su liberación. Posteriormente ellos abandonaron el país caribeño en un avión de la Fuerza Aérea, dijeron testigos.

"Ellos dejaron Haití en dirección a Estados Unidos", dijo el miércoles a última hora el Departamento de Estado estadounidense en un comunicado.

Los 10 estadounidenses, la mayoría de ellos miembros de una Iglesia Bautista ubicada en Idaho, fueron arrestados el mes pasado bajo la acusación de intentar sacar del país a 33 niños haitianos sin la documentación adecuada después del devastador terremoto del 12 de enero en Haití.

El juez no encontró evidencias de intención dolosa entre los ocho liberados. Sin embargo, él ordenó que Laura Silsby, la líder del grupo, y Charisa Coulter quedaran detenidas para mayores investigaciones sobre sus viajes anteriores a Haití.

En su comunicado, el Departamento de Estado estadounidense dijo que las autoridades haitianas "han cooperado para asegurar la seguridad y el bienestar de los individuos desde su arresto y esperamos que esto continuará así".

Silas Thompson, un joven de 19 años, fue el primero en abandonar la cárcel. Consultado sobre como se sentía, él respondió "bastante bien". Su padre, Paul Thompson, fue el segundo en salir, seguido por los otros seis.

Ellos lucían cansados pero aliviados, algunos de ellos abrazados y una de las tres mujeres liberadas estaba llorando. La mayoría llamó a sus familias de inmediato.

"Me siento bien", dijo Jim Allen, antes de que el grupo fuera sacado a través de un enjambre de fotógrafos, camarógrafos y periodistas hacia los autos que los aguardaban.

"SOY INOCENTE"

Antes de irse, el secretario de Estado para asuntos penales de Haití, Claudy Gassant, dijo que los visitó en su celda. "Les dije que lo que hicieron fue completamente ilegal", declaró.

"La única manera para sacar a un niño del país es a través de una adopción", afirmó. "Ellos indicaron que entendían", agregó.

Al abandonar su celda, una de las mujeres del grupo fue escuchada quejándose en voz alta: "Ustedes se llevaron mi teléfono. No hice nada y soy inocente y ahora no está".

Silsby y otros miembros del grupo de misioneros han negado repetidamente cualquier delito, diciendo que sólo querían ayudar a los huérfanos que quedaron desposeídos tras el terremoto.

Pero ellos no tenían papeles de identidad o para permitir la salida de los niños haitianos.

Muchos de ellos tenían padres con vida que reconocieron haber entregado los niños a los misioneros por su convencimiento de que estarían mejor en manos de los estadounidenses.

Los misioneros fueron arrestados el 29 de enero, 17 días después del sismo magnitud 7 que dejó al menos 212.000 muertos.

El abogado haitiano de los misioneros, Aviol Fleurant, dijo que espera que Silsby y Coulter sean liberadas eventualmente tras ser interrogadas por el juez. "Ellas también serán exoneradas porque son inocentes", declaró.

El caso ha distraído a las autoridades haitianas y los medios internacionales en un momento en que grupos de ayuda humanitaria luchan por alimentar y brindar cobijo a cientos de miles de personas sin hogar que se refugian en campamentos improvisados en la asolada capital haitiana.

Gassant dijo que el Gobierno estadounidense permitió al sistema judicial haitiano seguir su curso.

"Como secretario de Estado para asuntos penales, puedo asegurar que se arrojará luz sobre este asunto y que los derechos de los estadounidenses serán respetados (...) Elogio al Gobierno estadounidense por no interferir con los procedimientos judiciales en curso en Haití sobre los estadounidenses", dijo Gassant.