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Mitchell abandona Jerusalén y Ramala sin avances visibles hacia la paz

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El enviado especial para la paz en Oriente Medio, George Mitchell, abandonó hoy Ramala y Jerusalén, tras una visita de dos días en la que se reunió con el presidente palestino, Mahmud Abás, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, sin lograr ningún avance visible hacia la paz.

Abás, que preside la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), reiteró al mediador norteamericano su negativa a regresar a la negociación con los israelíes mientras éstos prosigan su proyecto colonizador en los territorios ocupados de Cisjordania y Jerusalén Este.

Mitchell ha intentado en esta visita acordar con las partes una fórmula para resucitar el diálogo directo, tras el fracaso de los intentos de Washington para convencer a Israel de que declarase una nueva moratoria a la construcción en los asentamientos, después de que el fin de la primera diese al traste en septiembre con el incipiente diálogo de paz.

En su encuentro esta mañana en la sede de la Presidencia palestina, la Muqata de Ramala, Abás pidió a Mitchell que la Casa Blanca adopte una postura "clara y franca" ante el proyecto colonizador israelí, según informó a los medios el jefe negociador palestino, Saeb Erekat.

"El presidente Abás reiteró a Mitchell que los palestinos se mantienen en su posición de que se detenga (la ampliación de) los asentamientos para reanudar las conversaciones de paz con Israel", explicó Erekat.

Por su parte, el enviado estadounidense indicó que EEUU "continuará sus esfuerzos para volver a las negociaciones con una nueva fórmula que analizará con las partes".

El presidente israelí, Simón Peres, advirtió hoy en una conferencia pronunciada en la ciudad de Beit Shean (norte de Israel) que "estamos empezando la cuenta atrás para la paz y el tiempo se está agotando".

"Hay un proceso grave de deslegitimación de Israel, islamización radical en la región e Irán se está armando. Tenemos que apelar a la razón. No queda mucho tiempo para discusiones", dijo Peres, que añadió que "no puede haber paz si no hay paz regional", informó el servicio de noticias israelí "Ynet".

Mitchell mantuvo anoche un encuentro en Jerusalén durante tres horas con Netanyahu, tras el que afirmó que la "meta" de la Administración del presidente de EEUU, Barack Obama, continúa siendo alcanzar un acuerdo-marco que abra la puerta a la paz en la región.

"Mientras comenzamos un nuevo camino hacia adelante, el primer ministro Netanyahu y el enviado especial Mitchell exploraron, en una larga y positiva conversación, la mejor forma de enfocar los temas clave y sustantivos y avanzar hacia nuestra meta de la paz", informó hoy la embajada de EEUU en Tel Aviv en un breve comunicado.

La última visita a la región del enviado de la Casa Blanca tuvo lugar a principios de octubre, tras encallar el 27 de septiembre el proceso negociador al terminarse y no renovarse la moratoria a la construcción en las colonias judías en Cisjordania, que Israel mantuvo durante diez meses.

Desde entonces, la Casa Blanca no ha cejado en sus esfuerzos para que israelíes y palestinos vuelvan a hablar cara a cara, pero no ha logrado ni que Abás acepte volver a negociar mientras prosigue la edificación ni tampoco que Netanyahu declare una nueva moratoria, pese a haberle hecho una jugosa oferta con un paquete de medidas de apoyo militar y político como contrapartida.

Finalmente, la pasada semana Washington anunció que dejaría de presionar en esa dirección y la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, llamó a israelíes y palestinos a afrontar sin demora los "aspectos claves" del conflicto y a producir progresos reales y concretos en los próximos meses.

EEUU intenta ahora que israelíes y palestinos presenten por escrito sus posturas sobre los principales puntos de fricción (Jerusalén, fronteras, seguridad, refugiados y reparto de agua), para poder entrar en materia y avanzar en el proceso de paz, aunque tenga que llevarse a cabo de momento de forma indirecta.