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El mitin-show llega a la política española

Unos 50 dirigentes del PSOE hicieron la pasarela y se sentaron luego entre el público

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A las once de la mañana rodeaba el edificio del Palacio Municipal de Congresos de Madrid un larga cola que recordaba a las que se forman los días de estreno a las puertas del cine o del teatro. La imagen era premonitoria de la puesta en escena diseñada para el primer mitin del PSOE en el que interviene Zapatero desde la campaña de las elecciones europeas: a medio camino entre la gala de los premios Goya y el concurso El precio justo.

El espectáculo que precedió a la intervención del presidente del Gobierno duró 40 minutos, sólo cinco menos que el discurso político. Unos 3.000 simpatizantes desbordaron hasta el gallinero la capacidad de la Sala Polivalente en la que se desarrolló el mitin-show al más puro estilo made in USA, amenizado por la Wall Big Band, que interpretó diversos éxitos musicales, varios de ellos con los sonidos de moda en los años de la Gran Depresión del siglo pasado.

La conducción del acto se encargó a tres presentadores -dos hombres y una mujer- que recordaban a los animadores de los hoteles de playa y que, leyendo las preguntas que llevaban escritas en tarjetones como los de los concursos de televisión, hicieron mini entrevistas a varios de los más de 50 dirigentes que participaron en la pasarela.

Varios ex ministros simbolizaron el cierre de filas de la vieja guardia

Tras la proyección de un vídeo con imágenes de otros actos, el desfile arrancó con el presidente de la Federación de Municipios, Pedro Castro. Tras él, hicieron su entrada los miembros de la Ejecutiva. Tocó después el turno a los portavoces en el Congreso, el Senado y el Parlamento Europeo. Vinieron luego los secretarios regionales y, tras ellos, los presidentes autonómicos por parejas: Areces y Antich, Iglesias y Vara, Barreda y Griñán.

La pasarela de ministros la abrió la responsable de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia. Después entraron, por separado, las dos vicepresidentas. Tras María Teresa Fernández de la Vega se dio paso al dúo de los históricos Felipe González y Juan Carlos Rodríguez Ibarra -Alfonso Guerra prefirió, una vez más, quedarse al margen-. El protocolo jerárquico reservó la penúltima entrada para un trío: José Blanco, Manuel Chaves y Leire Pajín.

Todos ocuparon, en lugar de la habitual fila cero, asientos en una grada donde se mezclaron con el público, entre el que también había un nutrido grupo de ex ministros de González que simbolizaron el cierre de filas de la vieja guardia: José Barrionuevo, Juan Manuel Eguiagaray, Claudio Aranzadi, Tomás Quadra-Salcedo, Javier Moscoso, Abel Caballero...

La aparición final de Zapatero, que hizo con su esposa Sonsoles Espinosa, incluyó un cinematográfico descenso en escalera mecánica. Ni siquiera faltó una niña espontánea que se acercó a darles un beso.