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Un mito cotidiano

Reivindicaba el idioma, pero sin sacralizarlo. Jugaba con el euskara como nadie se ha atrevido

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Mikel Laboa es uno de los pocos referentes inequívocos de la música vasca. Un mito cotidiano. Tan cotidiano (y tan mito) que para un treintañero que ha aprendido sus canciones en la escuela y ha vivido su música como si fuera parte del folclore ('siempre ha estado ahí'), sorprendía verle pasear por San Sebastián. Es una sensación extraña ser plenamente consciente de que delante de ti se encuentra una parte importante de la historia de la cultura vasca paseando en vaqueros.

Su música es arriesgada, vanguardista. Reivindicaba el idioma, pero sin sacralizarlo. Jugaba con el euskara como nadie se ha atrevido. Onomatopeyas, palabras inventadas, rimas sin sentido, acordes imposibles y letras de una musicalidad extrema, en un juego constante de escalas (o una ausencia absoluta de ellas) que sigue sonando actual aunque se grabaran hace cuatro décadas.

Nunca tuvo una voz poderosa (sí peculiar). Ni fue un virtuoso de la guitarra. Algunos de sus discos apenas se han comercializado de puro ásperos. Pero también compuso himnos extraordinariamente musicales y melódicos que hace años dejaron de pertenecerle. El más conocido (y el más versionado) es seguramente Txoria-txori. Una letra tan corta como emotiva:




Hace años que no se prodigaba en los escenarios. Su estampa erguida, solo con la guitarra, en su último concierto multitudinario (precediendo a Bob Dylan en el concierto por la paz de la Concha en 2006) es la viva imagen de la dignidad, en un país que ha abusado hasta la náusea de ese concepto.

Pero, sobre todo, ha sido fuente de inspiración para varias generaciones de músicos de muy distintos estilos. De hecho, cuesta encontrar un grupo en euskara que no haya versionado alguno de sus temas, o que no considere que su música le ha influido. No es raro hoy día que muchos adolescentes conozcan sus canciones más por las sucesivas versiones que han publicado los grupos de moda, que por la voz original. Como dice una de sus letras: 'del mismo tronco del que nacimos nacerán otras ramas más jóvenes'.

Un consejo obvio. Si no lo tienen a mano, bajen algún disco del emule. Descubrirán un artista en el sentido más puro del término.

Descanse en paz. Goian bego.