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El MNAC abre una sala Torres-García con un depósito de 14 obras de los nietos

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El Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) ha abierto hoy una sala dedicada al artista uruguayo Joaquín Torres-García gracias al depósito por un año, prorrogable, de 14 obras realizado por los nietos del artista, Alejandra, Aurelio y Claudio Torres.

Esta nueva sala, que reúne 9 pinturas y 5 objetos plásticos (o construcciones en madera), presenta una visión completa de la trayectoria artística de Torres-García, pieza fundacional del clasicismo moderno mediterráneo en Cataluña y una de las figuras clave de las vanguardias artísticas en Cataluña.

El conjunto de obras expuesto en esta nueva sala monográfica permite apreciar las diferentes etapas por las que transitó el arte de Torres-García, hasta alcanzar un lenguaje propio que él llamó "arte constructivo", fruto de su constante e ininterrumpida reflexión en torno al arte, y con el que logró un posicionamiento destacado en la escena artística internacional.

Joaquín Torres-García, nacido en Montevideo, de padre catalán, de Mataró (Barcelona), y madre de origen canario, comenzó a pintar a finales del siglo XIX en la Barcelona modernista y pronto se convirtió en uno de los artistas más representativos del 'noucentisme', el ambicioso proyecto cívico y cultural que aspiraba a transformar la Cataluña de los primeros decenios del siglo XX a través de la modernización, y a convertirla en portavoz de la tradición cultural mediterránea.

La larga etapa catalana del artista comienza con su llegada de Montevideo en 1891, con 17 años, y termina con su marcha en 1920, con casi 50 años.

Durante este período, que abarca su formación y los primeros 20 años de su actividad como artista, se sucedieron la etapa modernista y 'noucentista'; hasta su decantación finalmente por las tendencias vanguardistas en boga en aquel entonces en Europa.

Tras su marcha de Cataluña, ya en París, se convirtió en uno de los pioneros de la abstracción geométrica, junto con artistas como Mondrian, Van Doesburg y Hélion.

De la selección de obras que presenta la nueva sala que el MNAC dedica al artista, las dos obras pintadas en Barcelona son representativas de su etapa catalana: "Maqueta de arquitectura. Dos figuras recogiendo fruta" (1914), que responde al clasicismo mediterráneo, y "Pintura collage" (1917), que da testimonio de su búsqueda de nuevas formas vanguardistas de representación.

En la sala destaca asimismo una pintura inédita, "Formas", un óleo sobre tela de 1931.

Torres-García vivió en Nueva York (1920-1922), Florencia (1922-1924), París (1924-1932) y Madrid (1932-1934), antes de regresar a Montevideo, su ciudad natal, desde donde contribuyó a irradiar las ideas de la modernidad a todo el continente sudamericano.

El MNAC contaba ya con un conjunto de 11 obras de Joaquín Torres-García, la mayoría de ellas producciones realizadas por el artista en Cataluña y representativas de su etapa 'noucentista'.

La inauguración de esta nueva sala monográfica responde a la voluntad del Museo de representar, en toda su complejidad, la obra de uno de los artistas que contribuyó de forma decisiva a la modernidad internacional.

El presidente del MNAC, Narcís Serra, ha recordado hoy en el acto de presentación que, como ya se hizo con la apertura de las salas dedicadas a Picasso y a las vanguardias catalanas de la década de 1930, inauguradas en 2007 y 2008 respectivamente, "este nuevo espacio Torres-García pretende cubrir las lagunas más significativas existentes en las colecciones del museo".

Según Serra, "fuera de Montevideo, el lugar en el que mejor se encuentra la pintura de Torres-García es en Barcelona".

El conseller de Cultura, Joan Manuel Tresserras, ha subrayado que "con los frescos que hay en el Palau de la Generalitat y las obras del MNAC, Barcelona cuenta una secuencia casi completa del itinerario del artista, que es el itinerario canónico de gran parte del arte catalán de aquellos años".