Publicado: 12.10.2014 08:30 |Actualizado: 12.10.2014 08:30

El ‘modelo vasco’ para la consulta

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Ni es ni quiere ser como la Assemblea Nacional Catalana o como el Partido Nacional Escocés, porque en el camino hacia un proceso soberanista "Euskal Herria tiene su modelo", que aún está por delimitar. A perfilarlo se dedica desde junio de 2013 la iniciativa ciudadana Gure Esku Dago (Está en Nuestras Manos). El pasado mes de septiembre el grupo se marcó un claro objetivo en su Asamblea General: que el pueblo vasco pueda decidir sobre su estatus político.

Su fin lo asienta en tres principios básicos. "Somos un pueblo", dice, evitando así el concepto nación; "tenemos derecho a decidir"; y "es el tiempo de los ciudadanos". Gure Esku Dago pretende así ser un movimiento transversal de la sociedad vasca, convaleciente aún de décadas de violencia y fuertes tensiones políticas. "Queremos convencer a tres millones de habitantes de que el derecho a decidir es nuestro punto de encuentro", asegura Ainhoa Mendibil, responsable de Comunicación de la iniciativa.

"El derecho a decidir es nuestro punto de encuentro"

Ella incide en que "es necesario crear nuevas confianzas" entre los vascos, cuyas vidas siguen estando marcadas por las "viejas heridas" y por las "etiquetas" que habitualmente se han colgado a unos y a otros en función de sus posicionamientos políticos y sociales. Y si bien Gure Esku Dago considera "necesarios" tanto los partidos como las instituciones sus responsables insisten en que ha sido precisamente el "cansancio" hacia el "modo de hacer política" en el País Vasco lo que les ha motivado a impulsar esta dinámica ciudadana.

Pero, ¿por qué ahora? ¿Es por el movimiento independentista que ha promovido las consultas en Catalunya y en Escocia? Mendibil trata de marcar las distancias con ambos territorios, pero sí deja entrever que el movimiento mira hacia sus colegas escoceses aunque allí reconoce que existe una "madurez democrática" que "aún está por construir" en Euskal Herria. "Todo ese trabajo que se ha hecho en Escocia lo tenemos que hacer nosotros", apunta, antes de mostrarse convencida de que "en un futuro se reconocerá el trabajo que estamos haciendo por la convivencia".

Con envidia, Mendibil rememora su viaje a Escocia para seguir de cerca el proceso de la consulta. "A las puertas de un colegio electoral podías ver a partidarios del sí y del no discutiendo tranquilamente", recuerda. Eso es lo que quieren para la sociedad vasca. Que se "reconstruyan los puentes" destruidos en las últimas décadas, y que se busquen "los nexos de unión" y no los de separación.

Hasta el momento, Gure Esku Dago puede anotarse un importante tanto en su labor de concienciación ciudadana, que habitualmente se centra en el contacto directo y calle a calle. Se trata de la interminable cadena humana que el pasado 8 de junio reunió a unas 100.000 personas a favor del derecho a decidir. Para el próximo 8 de noviembre está prevista una nueva iniciativa con la que pretenden crear un gran mosaico humano en la playa donostiarra de la Zurriola. Para junio de 2015 preparan otra nueva movilización masiva de la que aún evitan informar.

Mendibil no elude una pregunta recurrente: ¿Quiénes les apoyan? ¿Están detrás la izquierda abertzale u otras fuerzas nacionalistas? La responsable de Comunicación de la iniciativa insiste en que detrás están "las personas". "Ha habido partidos que nos han apoyado pero siempre les hemos pedido que públicamente no queremos la adhesión de ninguno", señala. Para "blindar" esta dinámica crearon un grupo de decisión -Ados-gunea (Punto de Encuentro)- compuesto por 40 personas "vinculadas" a distintas organizaciones pero que "no representan a esas organizaciones".

También insisten en quitarse de encima la etiqueta de independentistas. "Hay independentistas entre nosotros, pero también gente que no lo es", señala. Involucrados en Gure Esku Dago hay simpatizantes, militantes y cargos de todos los partidos vascos, con la excepción del PP. Y, ¿de dónde saca el dinero? Por el momento, Mendibil recalca que sus fondos provienen de las aportaciones voluntarias.

Sus responsables insisten, no obstante, en que el movimiento se está gestando por lo que evitan por el momento poner fecha a una hipotética consulta, y ni siquiera se atreven a concretar una pregunta. "Aún tenemos trabajo por hacer", remachan.