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Molina opina que Barceló será el Miró de nuestro tiempo y su arte cuesta dinero

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El ministro de Cultura, César Antonio Molina, se mostró hoy convencido de que el artista mallorquín Miquel Barceló, encargado de diseñar la cúpula del edificio de la ONU en Ginebra, será "el Miró de nuestro tiempo" y un "icono" de España en todo el mundo, y precisó que su arte, "como todo, cuesta dinero".

Molina se refería así, en "Los Desayunos" de TVE, a la polémica por los veinte millones de euros gastados en la obra de Barceló, y afirmaba que las obras de arte "cuestan dinero" y que el artista mallorquín "vive de su trabajo", y le definió como "uno de nuestros más grandes artistas".

"Es muy joven todavía, pero será el Miró de nuestro tiempo y uno de nuestros símbolos en el mundo", subrayó el ministro, quien afirmó que su obra de Ginebra será "una marca de España que queda en un organismo internacional" y expresó su convicción de que el tiempo "colocará las cosas en su sitio" y aminorará la polémica.

César Antonio Molina señaló que "nada es gratuito, y el mundo de la cultura tampoco", y se preguntó por qué a nadie de otra profesión se le critica que gane mucho y sí se puede hacer esa crítica con los creadores de cultura.

En sus declaraciones, se refirió también al caso Odyssey para señalar que las acciones judiciales "van tan bien" que hace unos días la compañía ha pedido a España llegar a un acuerdo, a lo que Molina señaló que "no tenemos nada que hablar con unos piratas".

"España ha dicho que el acuerdo está en que se devuelva todo", aseguró el responsable de Cultura, quien precisó que "con los piratas, como con los terroristas, no hay nada de qué hablar".

"A los terroristas hay que pedirles que entreguen las armas y a los piratas que entreguen las monedas de ese buque, que nosotros no las queremos para fundir, sino para guardar y compartir con otros países hispanoamericanos como un patrimonio histórico y cultural", indicó.

A la pregunta de si no es excesiva una pena de dos años de cárcel por vender películas o música copiadas, el ministro subrayó que "todavía somos todos muy permisivos", y recordó que "estamos robando el futuro de nuestros creadores, y si los creadores no pueden vivir de su trabajo, la industria de la cultura desaparecerá y tendrá que vivir de otra cosa".

En su opinión, con esa permisividad se está creando "una especie de cáncer que se va a ir comiendo poco a poco a todos", y se mostró convencido de que cuando alguien baja una película de Internet de forma fraudulenta "es igual que si vas a un comercio, la robas y te pita el detector".