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El Molino dribla las supersticiones y levanta el telón tras 13 años de cierre

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El Molino, el café concierto memoria sentimental de muchos barceloneses cerró sus puertas en 1997. Trece años después, el telón de aquel teatro canalla se levantará de nuevo el 18 de octubre, con un espectáculo que se quiere mantener en secreto pero que respetará el "espíritu" de este mítico escenario.

Los responsables de la sala no han querido desvelar el programa de lo que el próximo lunes se verá bajo los focos de este pequeño y centenario teatro ubicado en la avenida del Paralelo -tradicional arteria de la farándula de la capital catalana- y que la empresa Ocio Puro, que ha invertido quince millones de euros en una espectacular rehabilitación, quiere convertir en una "cantera" para descubrir nuevos talentos del mundo del espectáculo.

La consejera de esta sociedad, Elvira Vázquez, alma mater de la recuperación, ha presentado hoy, junto al equipo artístico y técnico del teatro y los arquitectos encargados del proyecto, las nuevas instalaciones del teatro cuyo edificio ha crecido en altura con una llamativa y sinuosa fachada cubierta de leds sobre una terraza mirador ubicada bajo la sombra de las aspas de el Molino.

La inauguración oficial durará cuatro días, del 18 al 21 de octubre, ya que lo reducido del aforo (250 plazas), obliga a los promotores a realizar varias sesiones de presentación antes de abrirla al gran público el día 22 de octubre.

El artista Josep María Portavella, fundador del grupo "The Chanclettes", ha sido el elegido para dirigir el primer espectáculo bautizado, "Made in Paralel", mientras que al responsable de las coreografías será Roberto Alonso, a quien se le ha "escapado" que el montaje, en el que participarán una veintena de artistas, "estará a la altura de lo que se espera y respetará la historia de este teatro" muy vinculado siempre al cabaré.

"Las plumas están de moda esta temporada", ha advertido entre risas la encargada de vestuario, María Araujo.

Elvira Vázquez, que ha destacado la "polivalencia y diversidad" de los nuevos espacios, se ha mostrado sorprendida de la expectación creada en la ciudad sobre este proyecto. "No sabíamos que Barcelona nos quería tanto, que hubiera tanta ilusión por su reapertura; pero eso a la vez es una responsabilidad muy grande", ha remarcado.

La entrada al espectáculo tendrá un coste de 38 euros (con una consumición), precio que variará para las diferentes sesiones que irá ofreciendo el teatro cuando esté a pleno rendimiento, que también quiere incorporar un restaurante.

El nuevo espacio quiere aprovechar al máximo sus horarios, dedicando las mañanas a sesiones formativas en algunas de sus salas polivalentes, y prolongando la actividad también de madrugada, aunque, según ha remarcado Portavella: "no queremos que el Molino se convierta en una discoteca pura y dura, que de eso ya hay mucho en barcelona, sí que se podrá bailar, pero con una oferta artística".

La cantaora Mayte Martín desempeñará un papel especial en esta nueva etapa del teatro, ya que será la encargada de la programación de los martes que se dedicará al flamenco, bajo el título "Poco ruido y mucho duende".

"Voy a proponer una programación que a mí como espectadora me gustaría ver en los escenarios en los que voy a escuchar flamenco, artistas poco conocidos pero con gran valía", ha puntualizado la artista, vecina además del Poble Sec, y que quiere sacar partido del pequeño formato del teatro para lograr una conexión especial con el público.

Vázquez ha reconocido que la empresa sabe que la rentabilidad de este espacio, que dará trabajo a unas cien personas, entre empleos directos e indirectos, que ha salido casi exclusivamente con fondos privados, será a medio y largo plazo.

En esta línea, el teatro diversificará su oferta, y ya prevén la celebración de un Festival Internacional de Burlesque y otro dedicado al tango

La concejal de distrito Inma Moraleda, que ha calificado a El Molino de "icono de la ciudad y de el Paralelo, la diagonal chica y golfa", ha insistido en la colaboración que el ayuntamiento ha mantenido con los promotores de esta nueva iniciativa teatral privada.

Por su parte, el equipo de arquitectos encargado de la recuperación han explicado que se ha potenciado la "verticalidad" del edificio, de planta muy estrecha, que ahora será más visible desde toda la avenida, y que ha crecido también hacia abajo -para instalar la cocina- y hacia los lados para instalar las barra del bar.

"El edificio era tan estrecho que los artistas tenían que salir a la calle desde un lado del escenario para volver a entrar por el otro, eso ya no pasará", apuntan los arquitectos.