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Monago marca territorio y crispa al PP con su populismo

Cospedal le advierte de que tiene que "cumplir la ley". Malestar en el partido porque agranda la fractura de la unidad de mensaje

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Aunque el presidente de la Junta de Extremadura no se haya dado por aludido ante las declaraciones de la secretaria general del PP, negando que José Antonio Monago pueda congelar la subida del IVA cultural, el mensaje iba directo hacia él. Además, y puesto que el Ministerio de Hacienda ya había advertido al jefe del Ejecutivo extremeño de la imposibilidad de sus propósitos, las palabras de María Dolores de Cospedal añaden un matiz de reproche que se confirma en el malestar de los conservadores con el barón autonómico.

En opinión de sus responsables, el PP –mucho menos Mariano Rajoy, con la que está cayendo– no se puede permitir levantarse cada lunes con una polémica por las diferencias entre sus dirigentes –caso de la excarcelación del etarra Bolinaga– o entre sus barones y el Gobierno –caso, ahora, de la subida del IVA, pero también de la atención sanitaria a los inmigrantes sin papeles, por ejemplo–.

Monago optó por hacerse con un titular potente en el Día de Extremadura (8 de septiembre) y anunció que su Gobierno no subiría el IVA (del 13 al 21%) al sector cultural, que considera estratégico para la región. El Ministerio de Hacienda, en una nota, se apresuró a recordar al presidente de la Junta que ésa competencia no la tienen él ni ninguno de los mandatarios autonómicos, por lo que tendrá que cumplir con la subida de este impuesto sí o sí. En opinión de varios dirigentes del PP, como el presidente valenciano, Alberto Fabra, el de Monago no es más que 'guiño populista' que al partido desagrada profundamente.

El IVA 'no se puede matizar ni cambiar', ha advertido Cospedal  La contundente advertencia pública de Cospedal en la rueda de prensa posterior a la reunión del Comité de Dirección del PP no ha dejado lugar a dudas sobre el malestar que ha creado en el partido la salida de tono del extremeño: el IVA 'no se puede matizar ni cambiar', zanjó la número dos del PP y Monago 'va a cumplir la ley', además, porque 'sabe lo que tiene que hacer por el bien de Extremadura y los extremeños'. Todo ello, añadió, 'con independencia de que dentro de su competencia, la Junta pueda subvencionar actividades culturales que no supongan ayudas del Estado o –alertó también a Monago– una alteración en cuanto al cumplimiento del objetivo de déficit'.

En el partido se muestran 'comprensivos' con la complicada situación del PP extremeño, que gobierna sin mayoría absoluta gracias a Izquierda Unida y con la moción de censura pisándole los talones si Monago se sale del guión pactado con los de Pedro Escobar. Sin embargo, los giros populistas como la negación del IVA o la provocación constante a Catalunya –donde Alicia Sánchez-Camacho también vive su particular vía crucis respaldando a CiU en la Generalitat– no se consideran necesarios en Génova. Creen, de hecho, que las subvenciones a la Cultura para compensar el IVA se podían haber anunciado sin más alharaca ni provocaciones; sin resquebrajar la unidad de mensaje.

Monago también se ha opuesto a un Pacto Fiscal en Catalunya

En sus últimas declaraciones públicas, Monago no sólo ha criticado la subida del IVA, sino que dentro de sus constantes llamadas a la oposición a un Pacto Fiscal en Catalunya, ha decidido incluir también un reproche a Alemania, con quien tanto lucha el Gobierno de Rajoy por tener la mejor de las relaciones. El presidente de la Junta de Extremadura ha acusado de 'insolidaridad' al Gobierno de Angela Merkel –como al de Artur Mas– y ha sentenciado que 'Catalunya no puede pensar sólo en catalán, como Europa no puede pensar sólo en alemán'.

Queda por saber cuánto está dispuesto a aguantar el PP de su barón extremeño sin que les compense dejar caer el gobierno de la Junta y, aunque hoy no se contempla esta posibilidad, los dirigentes conservadores sí admiten que todo tiene un límite. Tal vez, éste estaría en el tan cacareado objetivo de déficit, cuyo incumplimiento muchos sospechan que es la verdadera finalidad a ocultar tras tanto 'guiño populista' de Monago.