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La Moncloa mira de reojo a Andalucía

Una mayoría absoluta de Chaves allanaría el camino a Zapatero

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Andalucía decide por dos el 9-M. Los principales candidatos a la Presidencia de la Junta de Andalucía, el socialista Manuel Chaves, que busca su sexto mandato, y Javier Arenas, aspirante del PP por tercera vez, persiguen desde esta medianoche algo más que la jefatura del Gobierno de la región más poblada de España. Con un puñado de encuestas pronosticando al presidente del PSOE una cómoda victoria, la cuestión crucial por dilucidar es si el triunfo socialista alcanzará la mayoría absoluta. Porque sobre este fino alambre se tambalean también las aspiraciones de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy de llegar a La Moncloa.

Las cifras de la historia reciente avalan el carácter decisivo de la gran plaza política del sur. Año 2000: José María Aznar consigue la mayoría absoluta. Su amplia victoria coincide con la pérdida de la misma por parte del PSOE andaluz, que se queda en 52 diputados, frente a 46 de los conservadores. Ese año, los socialistas consiguen 30 diputados en el Congreso por las provincias andaluzas, frente a 28 del PP.

Año 2004: gana Zapatero. Chaves, a la vez, recupera su mayoría absoluta con 61 escaños, por 37 del PP. Andalucía deja en Madrid 38 diputados socialistas, por 23 para el PP. Son 15 de diferencia. Zapatero se ha impuesto por 16 (164-148). Hay además coincidencia en los votos: Chaves obtiene en las autonómicas 2.241.480 papeletas; Zapatero, 2.360.571 en las generales.

Una campaña que busca tema

Con estos datos, es lógico que la propia coincidencia electoral haya sido, y siga siendo, uno de los grandes temas de discusión. Manuel Chaves, acusado hasta la saciedad por sus rivales políticos de hurtar a los andaluces el debate sobre los problemas de la región al solaparlos con los nacionales, afirma que “la gente sabe lo que vota en unas autonómicas y en unas generales”. “En todo caso”, añade”, en una campaña se habla de lo que quieran los candidatos”.

¿Y de qué hablan éstos? La campaña arranca en pleno apogeo de la polémica sobre el debate cara a cara entre Chaves y Arenas. La controversia es elocuente del panorama político andaluz, en el que el PP regional aparece en ocasiones limitado en su maniobrabilidad políltica por la dirección nacional. Arenas, tras mantener el enroque de las negociaciones mientras Rajoy presionaba en Madrid para evitar a TVE, tiene ahora más difícil que su jefe nacional encontrar una solución. Lo que reclama (un debate realizado por la Academia de la Televisión y con señal abierta) es prácticamente inviable en Andalucía.  

Andalucía espera todavía la llegada de un tema de debate con vuelos más allá de las recurrentes incógnitas que sobrevuelan la campaña. ¿Será la última legislatura de Chaves?, ¿qué hará Arenas tras el 9-M?, ¿marcarán estas elecciones el declive de IU y los andalucistas y el inicio de la era del bipartidismo?

Otra cuestión, ya despejada casi por completo, es si sería posible la reedición de la pinza anti-Chaves. Arenas asegura que sólo gobernará si es el más votado, siguiendo el guión de Madrid. Y Diego Valderas, candidato por IU, se presenta como “garantía contra la derecha”. Un total de 6.234.104 andaluces con derecho a voto deciden, el 9-M, con dos papeletas.