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El monitoreo cardíaco fetal reduce la mortalidad infantil

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Por Laird Harrison

El estudio más granderealizado hasta ahora para conocer la utilidad del monitoreocardíaco fetal sugiere que la práctica reduce significativamentela mortalidad infantil, según informó un equipo en la reuniónanual de la Sociedad Médica Materno-Fetal (SMFM).

Luego de analizar casi 2 millones de nacimientos, los autorespudieron superar las debilidades de los estudios previos ydemostrar la utilidad de un procedimiento discutido.

Desde los años 70, el monitoreo cardíaco fetal es unprocedimiento estandarizado de atención en Estados Unidos; es elmás común durante el trabajo de parto, comentó a Reuters Healthel doctor Suneet Chauhan, de la Eastern Virginia Medical School.

Aun así, pocos estudios validaron su efectividad. "Loaceptamos sin realizar un ensayo randomizado adecuado", indicó.

Una docena de ensayos clínicos demostraron que el monitoreoaumenta la posibilidad de realizar intervenciones como cesáreas yparto vaginal asistido porque muchos médicos temen que el bebéesté teniendo algún problema. "Es el síndrome de la alarma deincendio", agregó.

Pero esos estudios no demostraron sus beneficios. "En parte,por el tamaño de las muestras", dijo Chauhan. Son muy pocos losniños que padecen el problema que detecta el monitoreo. "Senecesitan 50.000 casos para demostrar que reduce la mortalidad yestudiar de manera aleatoria a 50.000 mujeres es bastantedifícil", explicó.

El equipo de Chauhan analizó datos cruzados de los Centrospara el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por su siglaen inglés) sobre los certificados de nacimiento y de defunción de1.945.789 bebés nacidos en el 2004.

El certificado de nacimiento contiene un casillero paraindicar si se utilizó o no el monitoreo cardíaco fetal.

¿Pero los datos son confiables?

"El problema con este tipo de estudios es que la informaciónen los certificados de nacimiento no es pura. Redactar esoscertificados no es una prioridad para los médicos. Se puedenencontrar asociaciones, pero es imposible concluir causas yefectos", explicó el presidente de SMFM, Joshua Copel.

El equipo excluyó del análisis otros factores que podíangenerar confusión, como gestaciones múltiples, recién nacidosanómalos, residentes extranjeros y casos en los que el uso delmonitoreo era dudoso.

Los autores también controlaron factores como la edad, laetnia, el estado civil, la educación y el tabaquismo maternos,como así también el sexo del bebé.

Los científicos usaron modelos estadísticos de regresión paraestimar el riesgo relativo y el intervalo con un 99 por ciento deconfianza de la relación entre el monitoreo y la mortalidadinfantil corregida.

En el 88 por ciento de los nacimientos se había utilizado elmonitoreo cardíaco fetal, que quedó asociado con una mortalidadinfantil significativamente menor.

Los autores estimaron que el riesgo de mortalidad neonatal oinfantil corregida era de 3 de cada 1.000 nacimientos con el usodel monitoreo durante el trabajo de parto y de 3,8 de cada 1.000sin el monitoreo.

La principal ventaja del procedimiento fue la reducción de lamortalidad neonatal en los seis primeros días de vida. Losautores hallaron también una correlación entre el uso delmonitoreo y la reducción de la mortalidad al nacer en los bebésprematuros.

Además, los bebés monitoreados obtenían mejores resultados enel test de Apgar. "Fueron menos propensos a sufrir convulsiones ya morir", dijo Chauhan. De modo que los resultados demuestran"una agradable disminución de la morbilidad" similar a la que seespera cuando un monitoreo da buen resultado.

Pero Chauhan admitió que, aun cuando el procedimientodisminuye los riesgos en los recién nacidos, eleva el riesgomaterno de recibir más intervenciones, como cesáreas, que puedencausar infección, daño intestinal y hasta la muerte. "Es unadecisión conflictiva", opinó.