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Los monjes budistas vuelven a desafiar a la Junta Militar de Birmania con manifestaciones

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Bangkok, 18 sep (EFE).- Los monjes budistas volvieron a desafiar hoy a la Junta Militar de Birmania (Myanmar) con manifestaciones pacíficas en varias ciudades del país en respuesta a la represión de los cuerpos de seguridad.

Unos 1.620 bonzos secundaron en Rangún y otras poblaciones del país el llamamiento de la autoproclamada 'Alianza de todos los monjes birmanos', que pedía una gran demostración contra el régimen militar, según datos de la página web de la revista Irrawaddy y de otras fuentes.

Unos cuatrocientos religiosos marcharon en Rangún hacia la pagoda de Shwedagon, la principal de la más importante ciudad del país y conocida atracción turística por su estopa, sus 98 metros de altura y sus revestimientos de oro.

Un millar de monjes de tres monasterios de Pakokku protagonizaron otra demostración pacífica por toda la ciudad divididos en grupos de cuatro personas y recitando oraciones, para cumplir con las disposiciones oficiales contra las asociaciones públicas.

Un centenar de bonzos del monasterio Sekta Parlagu se manifestó en la urbe de Kyaunkpadaung (centro), otros noventa en Aunglan y unos treinta en Okkalapa, junto a Rangún, informaron diversos medios.

Las demostraciones, vigiladas de cerca por las fuerzas de seguridad, duraron entre una hora y una hora y media, y se disolvieron sin incidentes.

El lunes, unos 800 religiosos se manifestaron en Kyaunkpadaung, Chauk y Gyobinguak por las mismas razones.

La 'Alianza de todos los monjes birmanos' había convocado la protesta en respuesta a la negativa del Gobierno a ofrecer una disculpa pública por los maltratos sufridos por los bonzos del monasterio de Pakokku a manos de los agentes antidisturbios el 5 de septiembre pasado durante una demostración pacífica.

El 19 de agosto empezaron a celebrarse pequeñas manifestaciones callejeras en todo Birmania para protestar por el encarecimiento de los productos básicos, a causa de las subidas de los precios de los carburantes y del gas aplicadas por el Gobierno a mediados de ese mes.

Algunos monjes se unieron a esa demostraciones y fueron víctimas de la dureza de los cuerpos de seguridad para silenciar las protestas.

Las autoridades birmanas han buscado la reconciliación con los monasterios a través de ofrendas y regalos, como arroz, aceite de cocinar, sal, medicinas y dinero, pero sin mucho éxito.

La 'Alianza de todos los monjes birmanos' también pidió a todos sus hermanos que, desde el 17 de septiembre, dejasen de ocuparse de las almas de los generales si no se disculpaban, acción que no secundan todos los que hoy se manifiestan.

La Policía ha detenido a más de un centenar de personas desde que comenzaron las protestas callejeras.

Birmania está gobernada por un régimen militar desde 1962 que no convoca elecciones legislativas desde 1990, cuando perdió abrumadoramente ante la Liga Nacional por la Democracia (LND), dirigida por Aung San Suu Kyi.