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El 'monstruo de Amstetten', condenado a cadena perpetua

Josef Fritzl es declarado culpable del asesinato por omisión de socorro de su hijo y de los delitos de esclavitud, violación e incesto

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Josef Fritzl pasará el resto de su vida entre rejas. Un jurado popular austriaco puso punto final a un proceso de cuatro días al condenar por unanimidad a cadena perpetua a este jubilado de 73 años, padre-abuelo de siete niños que engendró con su hija Elisabeth en el sótano de su casa, donde la mantuvo encerrada durante 24 años. Fritzl es culpable de asesinato, violación, esclavitud, privación de libertad, incesto y coacción grave.

'Lamento de todo corazón lo que he hecho a mi familia. Por desgracia, no puedo repararlo', dijo Fritzl en la audiencia de Sankt Pölten.

La magistrada Andrea Humer le preguntó si había entendido la sentencia. 'Sí', respondió él. '¿Ha entendido las consecuencias?'. Fritzl volvió a asentir, sin mostrar emoción alguna, y rechazó la posibilidad de hablar con su abogado, Rudolf Mayer. 'Acepto la sentencia', fueron sus últimas palabras en público.

El letrado confirmó que Elisabeth estuvo presente en la sala cuando se pasó el vídeo de su declaración y que su cliente 'se hundió' al cruzar la mirada con su hija.

Elisabeth rompió este jueves su silencio por primera vez, cuando se dirigió al tribunal a través de su abogada, Eva Plaz, para reaccionar a la inesperada aceptación de todos los cargos por parte de Fritzl el miércoles. 'Eso no fue una confesión. Está quitándole importancia y espera que le crean. Quizá se hace ilusiones sobre una puesta en libertad prematura', dijo Plaz en nombre de Elisabeth.

Al comunicar la sentencia, Humer argumentó que 'semejantes delitos sólo pueden castigarse de la forma más severa, por motivos de prevención general'. Frente a una serie de atenuantes leves, hay en este caso 'un buen número de agravantes', como la larga extensión en el tiempo de los crímenes, las al menos 3.000 violaciones de Elisabeth y el 'ensañamiento' de Fritzl con la víctima. El portavoz del tribunal, Franz Cutka, explicó que la sentencia es firme y no puede recurrirse. La posibilidad de que Fritzl salga algún día de la cárcel es 'más bien teórica'.

Las leyes austriacas no prevén la acumulación de penas por distintos delitos. Fritzl fue considerado culpable de asesinato por omisión de socorro. Dejó morir a Michael, un bebé gemelo que nació en 1996 con el cordón umbilical alrededor del cuello, al negarle asistencia médica pese a los ruegos de Elisabeth. Fritzl argumentó que no reconoció la gravedad del estado del pequeño, que sólo vivió 66 horas. Tras su muerte, incineró el cadáver en la caldera de la calefacción.

El tribunal ordenó el internamiento de Fritzl en un psiquiátrico para delincuentes. Permanecerá en la cárcel de Sankt Pölten hasta que el Ministerio de Justicia reciba la sentencia por escrito y las autoridades decidan en qué centro será internado.