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Montoro asegura que cumplirá con el déficit público en 2013 pese a que este año recaudará menos

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El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, presentó este lunes en el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2014, un ritual que le sirve cada año al Gobierno para sacar pecho sobre su política económica.

Y esa política económica no es otra que la de la austeridad: las cuentas públicas para 2014 están marcadas, según reconoció el propio Montoro, por 'el rigor, la austeridad y el compromiso con la reducción del déficit público'. Esa es la clave para interpretar los PGE que ha preparado el Ejecutivo del PP: todo se hace por controlar el déficit público. Según el Gobierno tanto sacrificio habrá merecido la pena: Montoro aseguró, tajante, que el objetivo de déficito público 'se va a cumplir' tanto en 2013 como en 2014.  Y ello a pesar de que este año el Estado recaudará casi 2.500 millones menos de lo previsto por la vía de los impuestos.

'No puede haber ni cansancio ni relajación ni fatiga en la lucha contra el déficit público. Hay que seguir apostando por unas finanzas públicas saneadas y equilibradas como garantía del bienestar', subrayó a guisa de conclusión el ministro. En esa lucha por intentar cuadrar gastos e ingresos, es cuando la credibilidad del Gobierno empieza a resquebrajarse: el ministro ya tuvo que asumir el viernes pasado que el Estado va a recaudar 2.449 millones de euros menos a través de impuestos. 

Y en los PGE de este años es verdad que el gasto consolidado crece un 3,7%, pero del lado de los ingresos la cosa no está parece tan clara: el Gobierno espera recaudar un 2,4% más a través de los impuestos, pero parece difícil creerlo cuando al mismo tiempo reconoce que la demanda nacional aún se contraerá un 0,4% en 2014 y el consumo privado un 0,2%. Por si esto fuera pcoo, las cotizaciones sociales bajarán un 3,9% y los ingresos de la Seguridad Social un 4,8%. 

Si aún está por ver si se controlará el déficit público, lo que no el Ejecutivo no parece capaz de embridar es la reducción de la deuda pública. A finales de 2014 la deuda rozará el 100%, estará exactamente en el 99,8%, es decir el Estado deberá un billón de euros. Ante ese panorama no queda más remedio que volver a diseñar unos PGE más restrictivos que el año anterior. Pese a ello, el ministro de Hacienda repitió lo que ya dijo el viernes: 'Son los Presupuestos que facilitan la vuelta del crecimiento económico y de la creación de empleo. Y lo hacen asentando las premisas sobre las que hemos construido los presupuestos de toda esta legislatura: el rigor, la austeridad y el compromiso con la reducción del déficit público. No había otra puerta para salir de esta crisis'.

El ministro recordó que la salida técnica de la recesión —algo que podrá confirmarse en unos días cuando se conozca el PIB del tercer trimestre— se debe al buen comportamiento de la balanza por cuenta corriente, a la moderación de la inflación —que, según el ministro, cerrará el ejercicio por debajo del 1% 'por primera vez en la historia'— y a que 'los mercados financieros están abiertos para nuestro país'. Para Montoro todo se resume en una cuestión de confianza: 'La estabilidad política cotiza en los mercados', afirmó el ministro reivindicando la acción del Gobierno. 'En los Presupuestos de 2013 dijimos que este año sería el último año de la crisis y, efectivamente, eso se está cumpliendo', añadió el ministro. 

Pero, aunque no lo dijera, esa salida de la crisis se va a hacer a costa de una devaluación interna de las rentas del país: salarios más bajos, recortes en las pensiones y más recortes en los gastos públicos. Sirvan algunos ejemplos: Montoro no ocultó que se seguirá ahorrando en gastos de personal y gastos de funcionamiento de las administraciones públicas —el presupuesto para los ministerios, por ejemplo, bajan un 4,6%—; la inversión en infraestructuras para el año que viene caen un 8,6%; las pensiones sólo aumentarán un 0,25%, muy por debajo del IPC por muy bajo que sea éste; congelación del sueldo a los funcionarios; habrá menos dinero para la Comunidades Autónomas —'no hay más', reconoció Montoro—; la ayuda a la dependencia vuelve a recortarse en 1.000 millones...

Pese a todo, Montoro insistió en el 'carácter social' de los PGE. Es verdad que las pensiones, el desempleo son dos partidas importantes —lo han sido con cualquier Gobierno—, pero a ello hay que añadir un partida que no tiene nada de social: el pago de los intereses de la deuda pública. Esas tres partidas se comen más de la mitad del gasto presupuestario previsto para el año 2014. En concreto, estas tres partidas suman un total de 193.801 millones de euros, lo que representa el 54,6% del gasto total contemplado en los Presupuestos