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Moody's espanta al dinero de Europa

Las bolsas del Viejo Continente cierran en rojo y las rentabilidades exigidas a las deudas de los países periféricos se disparan

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Europa en rojo. Todos los esfuerzos del Viejo Continente, los planes de rescate, los ajustes en marcha y los anunciados, las reformas, el teórico alimento de los mercados, consumidos en un día. Las bolsas del Viejo Continente en pérdidas, las rentabilidades exigidas a las deudas públicas de los estados periféricos disparadas en 24 horas como no se había visto en meses. Otra huida del dinero respondiendo a la voz del errático guía de los inversores: las agencias de rating, los vigilantes que no olieron la crisis ni cuando estaba encima, los que se defendieron de su error porque lo suyo sólo eran opiniones.

Moody's rebajó el pasado martes la calificación de Portugal. Cuatro peldaños en un solo examen, una acción que convirtió a otro país de la zona del euro (el segundo después de Grecia) en una inversión de alto riesgo al atribuir a su financiación la calidad de bono basura.

El día de ayer se despertó con ganancias en los primeros compases de la sesión. Duró poco. Todo se dio la vuelta y el Ibex español cerró encabezando las pérdidas entre los grandes parqués, con una caída del 1,22% que tiene dos lecturas. Una serviría si el mercado fuera lógico, porque la exposición de los bancos españoles a títulos de deuda de Portugal (76.000 millones de euros) es mucho más alta que la que tenían en Grecia. Sin embargo, España sufrió duros ataques durante los rescates griegos y no durante el rescate de Portugal. Ahora sufre por el país vecino, pero porque lo ha dicho una agencia de calificación. El segundo motivo es el peso que tiene la banca en el índice español. Al venirse los bancos abajo, arrastraron al índice. Cayó el Santander (-2,12%), el BBVA (-2,51%), el Popular (-2,45%) o el Sabadell (-2,62%). Mientras, la Bolsa portuguesa cayó un 3%.

El mercado secundario de deuda pública (en el que los bancos se compran y venden entre sí títulos adquiridos a los gobiernos) recogió también el mensaje de huida.

Al bono portugués a diez años se le exige ya más de un 13% de interés, como si fuese un crédito al consumo para un cliente particular. Son 10,1 puntos porcentuales más de lo que se pide al bono alemán, dos puntos más en un día, algo nunca visto.

El diferencial del bono español a diez años respecto al germano se situó en 2,67 puntos porcentuales, con una subida en el día de 0,2 puntos, la mayor desde el 18 de abril. Y, hoy, subasta de bonos españoles a tres y cinco años con la intención de captar unos 3.000 millones. Si la historia de la crisis de la deuda se repite, la emisión saldrá cara, pero la demanda será alta. Roll-over lo llaman, que es sustituir deuda barata (la que se vendió ayer) por otra mejor pagada.

¿Hubo ayer especulación? Sí. Los seguros que cubren la deuda, los llamados CDS (que no necesitan que se tengan bonos para ser contratados pero afectan a su precio y por tanto sirven para especular) se dispararon hasta 293 puntos en el caso español, es decir, para asegurar diez millones de euros en bonos, se exigían 293.000 euros, cuando, un día antes, bastaba con 269.000. Mucho más dramático fue lo ocurrido con los CDS sobre deuda pública portuguesa, que pasaron en un día de 771 a 917 puntos.

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