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Moody's no ve una amenaza inmediata para mantener la calificación Aaa de España

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La agencia internacional de medición de riesgo Moody's afirmó hoy que "no hay una amenaza inmediata" a la calificación Aaa (máxima calidad crediticia) de la deuda pública de España pese al efecto de la crisis económica y financiera.

España disfruta de la calificación Aaa de Moody's desde diciembre de 2001 y, pese a la profundidad de la recesión, la agencia considera que la perspectiva económica sigue siendo "estable", y que no ha habido cambios en este sentido desde noviembre de 2003.

En un informe difundido hoy, Moody's señala que a corto plazo es poco probable que se produzcan nuevas revisiones a la baja en las calificaciones de los emisores soberanos con calificación Aaa, a pesar de que la mayoría de ellos se han visto severamente castigados por la reciente crisis económica y financiera mundial.

La agencia mantiene la máxima nota calificativa de España y otros 16 países: Alemania, Australia, Austria, Canadá, Dinamarca, EEUU, Finlandia, Francia, Holanda, Luxemburgo, Noruega, Nueva Zelanda, Reino Unido, Singapur, Suecia y Suiza.

Del grupo de países con mejor nota crediticia salió en septiembre pasado Irlanda, que era el emisor de deuda Aaa más vulnerable y que que pasó de la calificación Aaa a Aa1 -con perspectiva negativa-.

El director ejecutivo del Departamento de Riesgo Soberano de Moody's, Pierre Cailleteau, manifestó que la nota se mantiene pendiente de las medidas que adopten en los próximos meses los Gobiernos de estos países para ajustar sus cuentas.

"El año que viene, los Gobiernos Aaa con problemas presupuestarios se encontrarán bajo presión para anunciar planes fiscales creíbles y, si los mercados empiezan a perder la paciencia, para empezar a aplicarlos", declaró Cailleteau.

Esta circunstancia, manifestó, "complicará la recuperación y pondrá a prueba la cohesión política".

En su segundo informe trimestral para evaluar el impacto de la crisis, Moody's pronostica un final cercano de la crisis, pero advierte de que seguirán sus efectos a través de los desequilibrios fiscales y el gran peso de la deuda adquirida.

La agencia expresa sus dudas acerca de la fortaleza de la recuperación económica, especialmente en la euro-zona, y llama la atención sobre la evolución de los tipos de interés, ya que pueden comprometer que la salida de la recesión sea una realidad duradera.

Cailleteau indicó que "el año que viene y el siguiente demostrarán si las perspectivas de crecimiento han sufrido una erosión estructural o si aún es posible una recuperación sólida y sostenible".