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Moraíto Chico pasea por Sevilla el duende gitano de Jerez

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Con un público puesto en pie, repartiendo olés a cada cante y aplaudiendo a compás se han despedido esta noche de la Bienal de Flamenco de Sevilla las familias gitanas con el linaje más flamenco de Jerez, uno de los templos fundamentales del cante jondo.

El guitarrista Manuel Morao 'Moraíto Chico' ha reunido esta noche a más de treinta artistas en 'Jerez. La Uva y el cante', un espectáculo que se ha consagrado, gracias a las incansables ovaciones de un público entregado y desbordado de compás, en el primer gran éxito de esta edición del festival flamenco de Sevilla.

Fernando de la Morena, Luis el Zambo, Juan Moneo el Torta, Enrique Soto Sordera, Mateo Soleá y Moraíto han subido esta noche al escenario del Teatro Lope de Vega de Sevilla el espíritu del flamenco con sonido más gitano y el aire de la vendimia.

Y es que el espectáculo no quiso ir de menos a más y comenzó ya con una explosión por bulerías, el cante por el que se distingue Jerez, que recordaba a las fiestas familiares de los legendarios barrios gitanos de San Miguel y Santiago.

Con más de tres generaciones de una misma familia sobre el escenario, 'Jerez. La uva y el cante' ha dado un protagonismo especial al veterano Fernando de la Morena, que ha brillado en la interpretación íntima del cante de trilla.

Pero como el flamenco de Jerez es sinónimo de fiesta, el gran momento de la noche lo han protagonizado el guitarrista Moraíto y el bailaor Joaquín El Grilo, en plenitud de facultades y colmado de compás, que ha subido al escenario desde el patio de butacas en medio de inmensas aclamaciones.

El espectáculo ha terminado casi dos horas después con la representación de una típica reunión familiar jerezana, para la que se han ido dando el turno para el baile algunas de la matriarcas de estos clanes, como La Tía Majuma, La Tía Churra y La Tía Yoya, que se han sentido arropadas por un patio de butacas que ha celebrado cada una de sus salidas al centro del escenario.

El cante, sin embargo, se lo han repartido los más jóvenes, últimos eslabones de estos linajes de artistas, como Juan de la Morena, El Quini y Jesús Méndez, sobrino de la recordada Paquera de Jerez.

Con un escenario plagado de artistas, Moraíto, como director e ideólogo del espectáculo, se ha paseado por las tablas como un duende burlón, que ha repartido besos, ha arengado a las veteranísimas bailaoras, ha cambiado de posición a los guitarristas -a uno de ellos le ha llegado a quitar las gafas para colocárselas a continuación del revés- y se ha atrevido incluso a bailar una bulería.

Le ha dado la réplica un exultante Grilo. Los dos artistas, cogidos por el hombro y a compás han puesto el punto y final a esta gran fiesta, con el público metido en el bolsillo y Sevilla impregnada de la esencia más flamenca de Jerez.