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Morales dice que hará cumplir la Constitución y la oposición promete resistirla

El presidente boliviano obtuvo el apoyo del 60% para "refundar" Bolivia pero retrocedió respecto a la consulta revocatoria de su cargo en agosto

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'Felizmente, aquí no hay ningún empate. Hoy hay un solo ganador: la Constitución boliviana'. Desde el balcón del Palacio Quemado, Evo Morales salió frente a la multitud que lo aclamó en la Plaza Murillo para agradecer a los paceños, artífices de la victoria nacional a la nueva Constitución boliviana.

Según las primeras cifras extraoficiales a pie de urna, el 60% de casi cuatro millones de bolivianos respaldaron la nueva Carta Magna del Gobierno para 'refundar' el país. La mayoría del caudal provino de La Paz, con un electorado de 1,2 millones de habitantes, donde se impuso con el 77%. Los llamó 'la cabeza de la revolución'.

El sí también se impuso en Oruro, Potosí y Cochabamba. Además, a la otra pregunta planteada en el referéndum, acerca de la extensión máxima de los latifundios, de 10.000 o 5.000 hectáreas, ganó la última con un abrumador 73%.

Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando quedaron en manos de los autonomistas de derecha que se enfrentan a la Constitución indigenista y estatista aprobada. Consideran que Morales es radical y autoritario. El noveno departamento, Chuquisaca, en manos de la ex aliada de Morales, la quechua Savina Cuéllar, estaba empatada según los datos no oficiales. La prefecta se apresuró en denunciar 'fraude'- asegura que el no se impuso con el 73%- y llamó a la población al 'desacato'.

Hace solo seis meses Morales fue refrendado en su cargo por el 67% de los bolivianos. Fue un espaldarazo importantísimo tras los intentos de desestabilización de la derecha oriental. Pese a retroceder en las urnas a nivel nacional, la victoria del presidente no admite discusión en términos legales ni de legitimidad. Son 20 puntos de diferencia que en cualquier democracia bastarían para silenciar al adversario.

Morales sigue conservando un apoyo abrumador y es el único líder en Bolivia, con una maquinaria electoral aceitada y un partido consolidado, capaz de aunar a las mayorías en pos de su proyecto. Pero al presidente, que hace menos de una semana llamó a superar el 70 u 80%, el margen se le ha estrechado a tres años de tomar el poder.

A la maquinaria electoral, según las propias esperanzas del Gobierno, quizás le haga falta una revisión. Ejemplo. Morales se impuso en las zonas rurales, con un apoyo superior al 70%, y en los centros urbanos, con el 52%. Sin embargo, el arrasador triunfo en La Paz, el distrito más poblado, ocultó varios retrocesos. La Constitución ganó solo dos capitales departamentales, Oruro es la otra, y los porcentajes respecto al revocatorio de agosto muestran una caída generalizada.

Lejos de arrugarse, Evo Morales ha aprovechado su discurso para rechazar la lectura de la oposición, que clamó diálogo y consenso por el 'empate técnico' electoral, y ofreció su visión. 'Aquí empieza la nueva Bolivia, con dignidad e igualdad para todos los bolivianos. Vamos a aplicar e implementar la Constitución'.

La mayor expresión simbólica del retroceso electoral del presidente fueron las palabras del presidente del Comité Cívico pro Santa Cruz, Branco Marinkovic. Por primera vez en tres años, el líder cívico habló con propiedad a la institucionalidad del presidente, a quien alguna vez tachó de 'indio' y 'macaco', para llamarlo a un reconocimiento mutuo. 'Señor presidente, le propongo un pacto entre las dos visiones de Bolivia. La única solución es un gran pacto nacional', invitó, tras felicitar a los cruceños por el apoyo del 65% al no en el departamento.

El nuevo tono de Marinkovic, asociado a grupos paramilitares y filiación nazi, es un claro abrazo de oso, a la espera de que la lectura íntima del retroceso dentro del oficialismo los lleve a ceder posiciones frente a los autonomistas. La respuesta de Morales fue que llamará a conformar un Consejo de Autonomías en toda Bolivia.

En tanto, el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, llamó a 'resistir' la nueva Constitución si el Gobierno no busca un acuerdo con los autonomistas.

¿Cuál de las fotos de la victoria/derrota es la correcta? ¿Cómo es posible que oficialismo y oposición se autodeclaren ganadores y llenen plazas al mismo tiempo? En este marco, ¿se podrá implementar la Constitución, que necesita de unas 100 leyes para permitir la entrada en vigor de los derechos indígenas y de la economía de mercado social, entre otras cuestiones?

Verdad de perogrullo, pero que los medios bolivianos se niegan a reconocer poniendo en tela de juicio la legitimidad de la victoria de Morales, la Constitución ha ganado sin lugar a dudas. Con una diferencia similar, el apoyo al Estatuto autonómico de Santa Cruz fue tachado de 'abrumador', 'aplastante' y 'holgado' por la prensa boliviana que en esta consulta volvió a hacer campaña contra Morales. En manos de los autonomistas los votos tienen otro valor que en manos del presidente.

Los autonomistas y el resto del arco opositor apuestan al desgaste de Morales. La Cámara de Hidrocarburos de Bolivia ya anunció que los ingresos por las exportaciones de gas, que en 2008 totalizaron 3.000 millones de dólares, caerán un 50% por la estrepitosa caída en el precio del barril de crudo. La economía, que creció al 7% y permitió reducir los niveles de desempleo, se enfriará. Y la inflación del 11,8%, reconocida por el Gobierno, afecta sobre todo a los más pobres.

El capítulo de los recursos naturales, confían en la oposición, provocará más desgaste. No sólo descansa en esos ingresos el presupuesto del Gobierno para sus políticas sociales más aplaudidas. Apuestan a que, en plena crisis mundial, la decisión de nacionalizar los campos petroleros, sumado al capítulo constitucional que vuelve al Estado socio de las multinacionales en las ganancias pero no en las pérdidas, deje sin inversiones extranjeras al Gobierno, que quiere incentivarlas.

Es el telón de fondo hacia diciembre, fecha estipulada para la última elección presidencial de Evo Morales.