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La morosidad se desacelera y alcanza el 4,64%

Crece al menor ritmo de 11 meses

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Los niveles de morosidad que afrontan bancos y cajas son cada vez más preocupantes, especialmente los de estas últimas, pero a las entidades financieras puede quedarles el consuelo de que cada vez crece a un ritmo más lento.

A final de mayo, los impagos de hogares y empresas ascendían a 86.317 millones de euros, una cifra nunca vista que eleva la tasa de morosidad al 4,642%, el triple que hace un año. Desde noviembre de 1996, cuando se vivían los coletazos de la crisis de principios de los noventa, no se llegaba a una cota tan elevada.

El aspecto positivo (o menos negativo) es que el crecimiento ha empezado a desacelerarse. Los impagados crecieron en mayo (en tasa interanual) un 207%, mientras que en diciembre y enero lo hacían a ritmos muy cercanos al 300%.

Las entidades financieras han empezado a moderar sus previsiones de crecimiento de morosidad para este año, pero admiten que en el último trimestre del ejercicio podría producirse un nuevo repunte si se confirman las estimaciones de aumento del paro.

Cuando se publiquen los datos de junio, se verá previsiblemente un aumento más moderado todavía que el registrado en mayo, debido a que el sector financiero intenta habitualmente cerrar el último mes del trimestre con buenas cifras para salir bien en la foto de los resultados trimestrales.

Los datos de mayo demostraron de nuevo las diferencias entre bancos y cajas. La tasa de morosidad de los primeros se quedó al borde del 4% (alcanzó el 3,946%), mientras que el de las segundas se mantuvo por encima del 5% (se situó en el 5,208%).

La morosidad está afectando más a las cajas porque tienen una mayor implicación en el segmento inmobiliario, donde se está produciendo una buena parte de los impagos, por el desplome de la caída de las promotoras inmobiliarias y por el crecimiento del paro.