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Muchas niñas y "repetidores" de la suerte en el nuevo "coro" de San Ildefonso

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A tres días de la Lotería de Navidad, las 22 niñas y 12 niños de San Ildefonso que cantarán el "Gordo" afinan sus voces y se preparan para afrontar el revuelo del día 22, aunque muchos de ellos son "repetidores" y saben cómo superar sus temores.

En esta ocasión, el "coro" de San Ildefonso contará con dos niños menos que en 2008, porque dos de ellos repiten tabla.

Repartirán más de 2.300 millones de euros desde el antiguo salón que Loterías del Estado tiene en la calle Gúzman el Bueno, el único sorteo que en la actualidad se celebra allí y que cada año se llena de trasnochadores, curiosos, personajes pintorescos y familias de los pequeños.

Los niños, de diez nacionalidades, llevarán el mismo uniforme en tonos azules y grises que en la tres últimas ediciones, ha explicado en una entrevista con EFE el director de la Residencia de San Ildefonso de Madrid, Esperato Fernández, que cumple su 15 aniversario al frente de esta responsabilidad.

De los chavales que este día roban el protagonismo a la clase política, dieciséis serán los encargados de cantar los números con su correspondiente premio; la mayoría (doce) son niñas porque a los niños les cambia la voz entre los 12 y 13 años y es más complicado encontrar las cualidades vocales idóneas.

Además, se da la circunstancia de que alrededor del 50 por ciento de los "cantores" repiten la experiencia, incluso por quinta vez, según Esperato Fernández, en cuya opinión lo más difícil es hallar la complementariedad en las voces de las parejas.

Hasta llegar a este día tan especial, que realmente constituye el pistoletazo de salida de la Navidad, los niños seleccionados han ensayado sus tareas desde finales de octubre y de lunes a jueves.

Pero tan importante es este entrenamiento cómo la manera de afrontar psicológicamente "los temores y miedos" de los niños a fallar en el último momento.

A pesar de que están acostumbrados a la lotería nacional, porque participan todos los sábados en los sorteos, el "revuelo" que se genera a su alrededor el día 22 "impone a cualquiera", sobre todo el generado por los centenares de medios de comunicación acreditados para seguir en directo el sorteo desde el salón.

Por esta razón, ha señalado Fernández, la preparación psicológica les enseña a asumir las responsabilidades sin miedos y a saber reaccionar ante posibles fallos e incidencias.

De todos modos, Esperato Fernández dice tener muy claro que se trata de niños y, aunque ha habido mucho trabajo y esfuerzo previo, siempre resultan imprevisibles y pueden cometer un error.

El gran día amanece temprano en la Residencia de San Ildefonso: los niños se levantan sobre las cinco de la mañana y rechazan el desayuno porque la ansiedad y los nervios les quita el apetito; sobre las siete y pico montan en el autobús que les llevará a su destino y se paran en un restaurante de la zona para desayunar un poco.

En torno a las ocho de la mañana entran al salón de Guzmán el Bueno, normalmente envuelto en un frío intenso y una larga fila de personas deseosas por tomar su asiento en el interior.

La larga jornada acaba con una comida después del sorteo en compañía de profesores y familias y el comienzo de las vacaciones escolares de Navidad.

El deseo de Esperato Fernández es que los niños repartan la suerte millonaria lo más equitativamente posible por todo el país.

El Primer Sorteo en el que tomaron parte los niños como extractores fue el 9 de marzo de 1771, y el primer alumno que cantó la lotería fue Diego López, dando la Dirección de Loterías 500 reales de limosna al Colegio por esta colaboración.

Los orígenes del Colegio de San Ildefonso datan de 1543 y desde esta fecha, el centro siempre ha estado bajo la tutela del Ayuntamiento de Madrid. Marina Segura Ramos