Publicado: 10.10.2014 12:06 |Actualizado: 10.10.2014 12:06

Muere Lukánikos, el perro de las protestas contra la austeridad en Grecia

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Lukánikos, el perro que en 2011 se convirtió en la mascota de las manifestaciones contra el programa de ajuste draconiano impuesto a Grecia por sus acreedores, ha muerto a sus diez años de un fallo cardiaco.

Este perro callejero color canela ganó notoriedad internacional a comienzos del verano de 2011, cuando decenas de miles de manifestantes asediaban a diario el Parlamento griego que, ante el fracaso del primer plan de rescate del país, adoptado en mayo de 2010, preparaba la adopción de una serie de medidas aún más dolorosas.

Lukánikos ("salchicha" en griego), que desde 2008 se había instalado en la emblemática plaza de Syntagma, frente al Parlamento, había decidido desde el primer día quiénes eran sus amigos: los manifestantes que a diario organizaban protestas contra el programa de ajustes, que con el tiempo costaría a Grecia la cuarta parte de su producto interior bruto y llevaría a un paro que de más del 27%.

Lukánikos siempre estaba allí, a la cabeza de todas las manifestaciones, ladrando a los policías antidisturbios que le lanzaban a él y a las multitudes, gases lacrimógenos. Su lucha callejera le pasaba factura y el veterinario que le atendía diagnosticó que los gases lacrimógenos le habían dañado el sistema respiratorio.

El can fue protagonista de varios reportajes, entre ellos de la CNN, de BBC y Al Jazeera. Ese mismo año la revista Time incluyó a Lukánikos entre el centenar de las personalidades del año, bajo el nombre "The riot dog" (El perro de los disturbios) y en Grecia el semanal progubernamental To Vima lo nombró incluso "Personalidad del año 2011".

Lukánikos nació como perro callejero, aunque había sido adoptado por el señor Aquiles, un pensionista que vivía en el barrio de Exarjia, en el centro de Atenas. No obstante, prefirió seguir su vida en la calle, en la plaza de Syntagma, en lugar de transformarse en un perro de salón hasta que hace dos años decidió abandonar la plaza y volver con el señor Aquiles.

Ahora Lukánikos ha muerto de un fallo en el corazón mientras dormía en el sofá del señor Aquiles.