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Muere el redescubridor' de Manuel Azaña y Juan Negrín

El historiador Juan Marichal falleció el domingo a los 88 años

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Juan Marichal falleció el domingo en Cuernavaca (México). Canario, de 88 años, y exiliado desde los 19, tenía en su haber un premio Nacional de Historia por El secreto de España (1996) pero, sobre todo, la legitimidad de ser considerado uno de los primeros historiadores en recuperar el republicanismo de Manuel Azañay Juan Negrín. Según señaló a este periódico el periodista Miguel Ángel Villena, autor de la reciente biografía Ciudadano Azaña, 'Marichal fue el primer historiador de peso. Los que después nos hemos acercado a la figura del político e intelectual republicano hemos tenido que acudir a él'.

Nacido en Tenerife en 1922, Marichal pertenecía a una familia liberal defensora de los valores democráticos que se exilió tras la Guerra Civil. Juan se trasladó a París y Casablanca para cursar el Bachillerato y después viajó a México, donde estudió Filosofía y Letras. Más tarde, gracias a una beca, se marchó a la Universidad de Princeton (EEUU) para continuar sus estudios. Una vez finalizados comenzó a impartir clase en la Universidad de Harvard, donde fue titular de la Cátedra Smith de Lenguas y Literaturas Románicas. En sus clases abarcaba toda la historia de la literatura en castellano, desde el Poema del Mío Cid hasta la novela Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez.

Casado con Solita Salinas, hija del poeta Pedro Salinas y fallecida hace tres años, como historiador Marichal se embarcó en la investigación de las ideas que habían construido España. Centró su interés en Juan Negrín, a quien conoció y al que retrató como 'una persona con un enorme compromiso con la República. Para Marichal, Negrín fue un estadista que creía en una España moderna', comentó ayer José Medina, presidente de la Fundación Juan Negrín.

El historiador regresó a España en 1968 aunque nunca se quedó. Eso le sirvió para mirar a su país con distancia. Hasta el final criticó el poder constante de la Iglesia católica.

Según recordó ayer el alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, Jerónimo Saavedra, Marichal no fue, sin embargo, un hombre desapegado, sino 'un nostálgico de su tierra, a la que visitaba con frecuencia'.