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Mueren 28 palestinos, ocho de ellos niños, en dos días de ataques israelíes

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Veintiocho palestinos, ocho de ellos niños, han muerto en los ataques militares israelíes de los últimos dos días, mientras el presidente palestino, Mahmud Abás, ha insinuado que no descarta recurrir en el futuro a la resistencia armada contra Israel.

Con 25 víctimas mortales, la franja de Gaza ha sido la más castigada por los constantes bombardeos aéreos israelíes, especialmente intensos en la noche y madrugada de ayer.

Por otra parte, las milicias palestinas han lanzado más de cien cohetes artesanales y proyectiles de mortero contra el sur de Israel, según la oficina de información del Ejército israelí.

Uno de estos artefactos acabó ayer con la vida de un israelí de 47 años en la universidad de Sapir, en la zona fronteriza.

Los cohetes Al-Kassam, montados en talleres de Gaza, han caído en las últimas 36 horas en ciudades como Ashkelón, más lejanas a la frontera y habitualmente libres de estos ataques.

Aunque Israel efectúa frecuentes incursiones y asesinatos selectivos, en esta ocasión ha respondido a la lluvia de proyectiles con una dureza inédita en las últimas semanas.

Si bien la mayoría de las 28 víctimas mortales en Gaza y Cisjordania son milicianos, también varios civiles han perdido la vida, entre ellos ocho niños, incluido un bebé de cinco meses de edad.

Cuatro de los menores murieron esta tarde al recibir el impacto de un misil nada más acercarse a una lanzadera de cohetes Al-Kassam en las inmediaciones de Beit Lahiya, en el norte de Gaza, informaron testigos y fuentes médicas palestinas.

Tres de ellos perecieron al instante, mientras que el cuarto murió poco después a causa de las heridas.

Otro de los civiles muertos hoy es un pastor que recibió el impacto de una bomba también al aproximarse a una lanzadera de cohetes en la misma zona.

Un ataque posterior, en el que murieron dos palestinos, destrozó una comisaría situada a unos 200 metros de la casa del líder del Gobierno de facto de Hamás en la franja, Ismail Haniye, quien ha interpretado las últimas acciones militares como una "señal de histeria" del Ejecutivo de Israel.

Tanto testigos como la oficina de información militar israelí subrayaron que el misil no iba dirigido a la vivienda del dirigente islamista en el campo de refugiados de Shati de la ciudad de Gaza.

Haniye se encuentra en paradero desconocido desde que el ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, decidiera hace tres semanas "elevar el listón jerárquico" de los blancos de asesinatos selectivos.

Entre 2002 y 2004, Israel empleó esta política de aniquilación de líderes islamistas para disuadir a los grupos armados palestinos de perpetrar atentados suicidas.

La escalada de violencia coincide con la publicación hoy de unas declaraciones de Abás en las que insinúa que no descarta recurrir en el futuro a la resistencia armada contra Israel.

"En la presente coyuntura me opongo a la resistencia armada porque no podremos lograr el éxito con ella, pero quizá en el futuro las cosas sean diferentes", indicó el presidente palestino en una entrevista al diario jordano "Al Dustur".

Abás reconoció además que israelíes y palestinos han llegado a una encrucijada peligrosa y expresó sus dudas sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz antes de que finalice el año, como se propusieron las partes en la conferencia de Annapolis (EEUU) del pasado noviembre.

Las amenazas por el lado israelí han sido más directas, como la advertencia del ministro de Defensa, Ehud Barak, de que una operación a gran escala en Gaza es una posibilidad "real y tangible".

"No nos entusiasma esta opción, pero tampoco nos asusta", sentenció.

También el primer ministro israelí, Ehud Olmert, indicó desde Tokio que "nadie en Hamás, desde el más bajo funcionario hasta el más alto dirigente, tendrá inmunidad en esta guerra" y que su país hará "pagar un alto precio a los terroristas".