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La muerte de una bisnieta de Mandela ensombrece el Mundial

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Una bisnieta de Nelson Mandela murió el viernes en un accidente de tráfico, horas antes de la inauguración del Mundial en Sudáfrica, una nota trágica en medio de las celebraciones por el inicio del mayor acontecimiento deportivo que ha acogido nunca África.

Al ex presidente sudafricano, de 91 años, se le atribuye en gran parte la concesión de la organización de la Copa del Mundo en 2004 así como el fin del apartheid, y los sudafricanos esperaban verle en el partido inaugural entre la nación organizadora y México pese a su débil estado de salud. Pero su asistencia fue cancelada por el luto, dijo la Fundación Nelson Mandela.

"Estamos seguros de que los sudafricanos y la gente de todo el mundo se solidarizará con el señor Mandela y su familia a raíz de esta tragedia", dijo.

Zenani Mandela, que murió dos días después de su decimotercer cumpleaños, era una de los nueve bisnietos del ex mandatario. El coche en el que viajaba sufrió un accidente tras salir de un concierto de artistas locales e internacionales en el estadio de la localidad de Soweto, cerca de Johannesburgo.

La muerte ensombrece un entusiasmo sin precedentes en Sudáfrica, que durante años se ha visto atormentada por el pesimismo de que el acontecimiento deportivo más visto del mundo era demasiado grande para que lo gestionara África.

Ese pesimismo se ha transformado en las últimas semanas y los sudafricanos de todas las razas apenas pueden contener su orgullo de estar en el punto de mira mundial.

"Hemos estado esperando durante años para este momento, rezando para que sucediera", dijo el aficionado local Nicolas Sello, de 54 años. Llegó al estadio Soccer City al amanecer, 10 horas antes del pitido inicial ataviado con una camisa especialmente confeccionada que recuerda a la bandera nacional.

No fue el único en llegar pronto. Las trompetas conocidas como vuvuzelas podían oírse antes de la salida del sol en todo el país.

Mejorando el ambiente, decenas de aficionados mexicanos vestidos como mariachis con sus característicos sombreros bromeaban con los sudafricanos junto al estadio, prometiendo arruinarles su gran día.

MUCHO EN JUEGO EN SUDÁFRICA

Albergar con éxito este torneo por primera vez en África supondrá mucho más para los organizadores que un simple deporte. En juego está la reconciliación racial, la reafirmación de una nación post-apartheid que a menudo atraviesa problemas, futuras inversiones y millones de dólares dejados por los turistas.

También es un símbolo de la emergencia de África tras décadas de estereotipos que lo retrataban como un continente de desastres, conflictos y fracasos que se ha convertido en una región dinámica que obtiene más inversiones extranjeras que nunca.

El que parecía un sueño improbable comienza el viernes por la tarde, en el estadio Soccer City de Johannesburgo, de 94.000 espectadores, que imita la forma de una 'calabash', una típica olla africana.

Los mexicanos no sólo tendrán que lidiar con el frenesí de fervor patriótico sino también con el molesto sonido de las vuvuzelas, tan alto que puede casi impedir la comunicación entre jugadores y entrenadores.

En el otro partido del día en el Grupo A, Francia saldrá al campo ante Uruguay en Ciudad del Cabo con una fuerte presión, tras una serie de amistosos con resultados poco lucidos que culminó con una derrota por 1-0 ante China.

'Les Bleus' parecen muy lejos del equipo dominante que ganó el Mundial en 1998 y la Eurocopa de 2000. Uruguay, por su parte, ha logrado notorias victorias ante Suiza e Israel.