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"La muerte de Ussía no es un caso inusual"

El ministro del Interior denuncia las malas prácticas de algunos porteros en las discotecas españolas // Un joven murciano, hospitalizado tras una agresión el pasado fin de semana

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'Lo triste es que haya tenido que pasar una cosa como esta para que, de repente, se abra un debate, sobre lo que se hace en algunas de nuestras discotecas, no en todas'. Eran las palabras que pronunciab el martes el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, al referirse a la muerte el pasado sábado del joven Álvaro Ussía después de una paliza mortal de los porteros del local madrileño, El Balcón de Rosales. Según el titular de Interior, las circunstancias en las que se produjo la muerte del joven, revelan una práctica que 'no es inusual'.

El martes, la Policía Nacional informaba de que un joven de 20 años Lorca, en Murcia, permanece ingresado en el Hospital Virgen de Arrixaca desde el pasado domingo a causa de las lesiones causadas por una supuesta paliza del portero de una discoteca de la población. Estos acontecimientos han puesto de manifiesto la necesidad de regular el sector de los porteros de locales de ocio y espectáculos.

Según denunció ayer el Movimiento contra la Intolerancia, “son decenas los jóvenes fallecidos desde que, en 1992 entró en vigor la Ley de Seguridad Privada que debería haber resuelto el problema y que dejó sin regular esta actividad”. Sin embargo, muy pocos salen a la luz o provocan el impacto mediático del caso Ussía. En la mayoría de los casos se trataba de jóvenes inmigrantes.

Un joven magrebí de 19 años fue apuñalado mortalmente en el corazón, el pasado julio en Fuenlabrada. La investigación condujo a la detención de dos porteros del bar de copas donde se encontraba. Como en el caso del Balcón de Rosales, el Coso no tenía licencia de apertura.

Mucha más repercusión tuvo el homicidio del angoleño Ndombele Augusto Domingos, ocurrido en un local de copas en la Costa Polvoranca, del municipio madrileño de Alcorcón, Madrid. Sin embargo, esta muerte no suscitó una polémica de esta envergadura ni que la Comunidad acelerase la aprobación de un reglamento específico para el sector.

'Ahora la reacción institucional está siendo mucho más intensa que en aquella época', compara Esteban Ibarra, presidente de Movimiento contra la Intolerancia. Esta asociación, que se personó como acusación particular en el juicio contra el asesino de Ndombele, explica que las circunstancias que rodearon la muerte de álvaro Ussía y la de Dnombele son muy parecidas.

El caso del Ndombele se 'quedó en la retina de todo el mundo' y generó una 'concienciación ciudadana', recuerda Ibarra. No obstante, se tomó como un asesinato aislado y nadie pidió responsabilidades como se está haciendo a raíz de la muerte del joven madrileño.

Las respuestas de los políticos han sido rápidas en el caso de Ussía. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se reunió ayer con los amigos y familiares del joven. También quiso hacerlo el alcalde de la ciudad, Alberto Ruiz Gallardón. Por otro lado, el Defensor del Pueblo solicitó al ayuntamiento información sobre las actuaciones municipales realizadas hasta ahora en el Balcón de Rosales.

La institución dirigida por Enrique Múgica 'pedirá las responsabilidades disciplinarias que procedan y propondrá las reformas normativas necesarias para evitar que personas sin la necesaria preparación, titulación y probidad moral desempeñen las funciones de los llamados porteros de discoteca'.

Se trata de regular el sector de los porteros, unos 140.000 en toda España, algunos de ellos reclutados por métodos poco ortodoxos, simplemente por su aspecto intimidatorio. El martes se conocía la detención de una banda especializada en robos con fuerza en locales y viviendas, que también se encargaba de suministrar porteros y servicios de seguridad a locales de ocio. La Policía Nacional informó de que, además, la banda operaba en el mundo de la prostitución.