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Multas sin cobrar y una estrecha relación

Díaz Ferrán forjó su imperio gracias a las concesiones públicas de Madrid

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Las relaciones del imperio en decadencia de Gerardo Díaz Ferrán con la Comunidad de Madrid son largas e intrincadas, fruto de que la mayor parte del negocio del exjefe de la patronal se ha tejido mediante concesiones públicas del Gobierno regional y unas intensas relaciones personales.

La raíz de Trapsa, lo que tradicionalmente se considera como la matriz del Grupo Marsans, se originó con la compra de varias concesiones de líneas de autobús interurbanas en la Comunidad de Madrid. A partir de esta madeja inicial de negocios en el transporte, Díaz Ferrán se hizo fuerte en el terreno de las concesiones públicas, lo que le ha valido puestos en los consejos de administración de Ifema, el Palacio de los Deportes de Madrid o la EMT.

Sus vínculos con Aguirre le llevaron a calificarla de 'cojonuda'

Los negocios con la Comunidad o sus ayuntamientos han sido múltiples. A Marsans se le han adjudicado, de forma recurrente, los viajes para mayores que subvenciona la Consejería de Familia, y también ha disfrutado de la gestión del Auditorio de El Escorial, entre otros espacios públicos.

Como los negocios eran abundantes, la financiación también lo era. Entre 2004 y 2009, Caja Madrid otorgó a Díaz Ferrán el 88% de los créditos que dio a miembros de su consejo: en total, 34,5 millones de euros.

La estrecha ligazón entre Díaz Ferrán y la Comunidad de Madrid se politizó además desde que Esperanza Aguirre tomó las riendas de la región. Según informaciones publicadas por este diario, el expresidente de los empresarios donó 192.200 euros al PP en 2003 y otros 54.000 euros en 2004. El primer importe se pagó mediante tres transferencias a Fundescam, una fundación dependiente del PP. La querencia de Díaz Ferrán por Aguirre se materializó públicamente con aquel 'es cojonuda', que brotó espontáneamente de sus labios ante un micrófono fatídicamente abierto.

El Ayuntamiento de Madrid le permitió pagar un canon inferior al pactado

Pero las vacas flacas trajeron también problemas a todas estas concesiones públicas, lo que le ha reportado a las empresas de Díaz Ferrán un buen número de contenciosos con la Administración. El Ayuntamiento de Boadilla del Monte tiene pendiente de cobro una deuda de 400.000 euros por el retraso en la construcción de su centro deportivo, que adjudicó a Trapsa en el año 2006 y aún no ha abierto sus puertas.

El plazo para la ejecución de la obra era de 24 meses y la empresa tuvo durante años las obras paradas, aunque con réditos, ya que hipotecó la concesión por 11 millones de euros, poniendo de garantía ante Caixa Galicia un gimnasio de Fuenlabrada y otro de Jerez de la Frontera.

El último incidente ha sido con el Ayuntamiento de Madrid por los autobuses turísticos. Madrid permitió que el canon que la concesionaria de Díaz Ferrán le pagaba fuera inferior a lo acordado en la adjudicación. Finalmente, Madrid ha tenido que quedarse con la concesión, que está a concurso en la actualidad.