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Las Murallas Romanas de León albergan un yacimiento arqueológico extraordinario

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Las murallas de León se han revelado como un yacimiento arqueológico de extraordinario valor, realzado por el descubrimiento, en estos días, de más de una veintena de lápidas y aras, en la intersección de una de "cortinas" del muro con el cubo 2 del Lienzo Este del monumento romano.

Luis Grau, director arqueólogo y director del Museo de León, ha declarado a EFE que es absolutamente extraordinario encontrar yacimiento así: "Era algo posible en el siglo XIX, cuando no se conocían los monumentos como ahora, pero en la actualidad hallar un grupo de más de 15 lápidas romanas es absolutamente inusual".

La muralla es de finales del siglo III o comienzos del IV y se levantó con piedras de diversa procedencia, granitos, cuarcita y "opus cementicium"; tiene un grosor de 5 metros y diez de altura y conserva 36 cubos, prácticamente la mitad de los que tuvo originalmente, a lo largo de un perímetro cercano a los 2000 metros.

La obra, Monumento Histórico Artístico, está en casi su totalidad visible, salvo el lienzo sur, que se halla en medio de las propias manzanas de casas, aunque en las fotografías aéreas de la ciudad se puede ver su traza, especialmente las siluetas redondeadas de sus torres, que contrastan con los tejados rectangulares.

Las lápidas funerarias han sido encontradas en el denominado cubo número dos, en la zona de Las Clarisas, donde desde el pasado 17 de noviembre la empresa especializada Decolesa está realizando labores de restauración de dos cubos y las correspondientes cortinas de la muralla.

Efe ha podido observar directamente el yacimiento, oculto aún al público, donde aparecen diversas lápidas con inscripciones y un número muy elevado de piedras que pueden proporcionar sorpresas importantes para el conocimiento de la propia historia de la urbe.

En una de las piedras aparece una cruz excelentemente trabajada, lo que según algunos pudiera tratarse de un ara, algo que los arqueólogos ven con mucho escepticismo, tanto por el uso universal de la cruz como por las fechas en las que se habría colocado allí, cuando ya había cristianos en León, pero éstos utilizaban otros símbolos.

Luis Grau, arqueólogo y director del Museo de León, recordó a EFE que los abundantes hallazgos epigráficos recogidos en el siglo XIX, cuando se desmontaron varios cubos cercanos, eran "piezas de una cronología que va de los siglos I al III de nuestra era", época a la que podía pertenecer los hallazgos ahora localizados.

Para el geólogo Luis Valdeón, que está analizando la constitución de los materiales, aún es pronto para determinar conclusiones, aunque destaca que prácticamente son calizas tipo Hontoria(Burgos), granitos del noroeste español, mármoles de Galicia o Portugal, y en general piedra de procedencias relativamente alejadas del entorno de León.

Las murallas- según el experto- son de una gran heterogeneidad, con piedra acopiadas de muy distinto lugar para rellenar huecos: calizas tipo Hontoria o de Pajares, piedras del entorno de Astorga bloques de granito del noroeste... "La piedra más tipica de León, la de Boñar, no había sido localizada aún por los romanos", estimó Valdeón.

Melquíades Ranilla, arquitecto y autor del Plan Director del monumento -recientemente presentado ante el ministerio de Cultura- explicó a EFE que este yacimiento se halla el enlace de la cortina de muralla con el cubo E2, así como en la parte sur de del propio cubo.

"Todo daría a entender que en determinado momento hubo urgencia en avanzar la obra y se trajeron unas carretadas de elementos de una necrópolis, por lo que las lápidas se hallan una zona bien localizada".

La restauración de este fragmento de muralla ha sido abordada urgentemente, para salvar los elementos tradicionales (carpintería, escaleras, etc) que existían aun en los cubos, arreglar los deterioros de los muros y derribar la fachada de una vieja carpintería, ahora cerrada, y que será totalmente demolida tras la finalización de la obra de restauración.

Hasta ahora, prácticamente las piezas no están siendo extraídas, en espera de que la Comisión Territorial de Patrimonio de León -que se reúne el martes que viene- dé las indicaciones sobre el futuro de los hallazgos, tras conocer el informe previo de los expertos, que ha sido entregado esta semana.

No obstante, en medios vinculados con la arqueología hay esperanza de que las lápidas proporcionen nuevos elementos para conocer mejor la urbe de la Legio VII.