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Murray ejecuta su plan y vence a Federer en la final de Shanghái

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El británico Andy Murray ejecutó el plan que tenía previsto y venció por segunda vez este año al suizo Roger Federer, por 6-3 y 6-2, para hacerse con el título en el Masters 1.000 de Shanghái.

Con un diabólico servicio con el que consiguió un saque a 218 kilómetros por hora, y sin desesperarse por los errores como en otras ocasiones, Murray doblegó a Federer en una hora y 25 minutos, en un partido en el que el suizo falló más de la cuenta.

Murray se hizo con el segundo título esta temporada, después del de Toronto, donde también se había impuesto a Federer en la final, y con el decimosexto de su carrera. Ganó un cheque por 616.500 dólares, en una semana en la que le ha ido todo bien. Se ha hecho con el torneo sin ceder un set, ha obtenido su plaza para las Finales ATP que se disputarán en el O2 de Londres, se ha recuperado físicamente de unos problemas estomacales que le afectaron la pasada semana en Pekín y abandona China con una gran confianza para afrontar lo que le queda de temporada.

De haber ganado hoy, Federer habría igualado los 18 títulos que posee el español Rafael Nadal en la categoría Masters 1.000, además de igualar también con el estadounidense Pete Sampras, con 64 en total, en el cuarto puesto de la lista de torneos obtenidos desde que comenzó la Era Open.

Federer aparecerá mañana segundo en la lista mundial, recuperando el puesto que el serbio Novak Djokovic le arrebató en el Abierto de EE.UU., pero lo hará con un sabor amargo. Su objetivo, con 28 años, es seguir manteniendo el nivel para luchar con garantía contra el español Rafa Nadal, con Djokovic y con Murray. En semifinales venció a "Nole", pero hoy no fue capaz de detener al vendaval que tuvo enfrente.

Con seis saques directos, 20 golpes ganadores y un 83 por ciento de puntos ganados con el primer servicio, Murray sentenció la contienda con autoridad salvando los seis puntos de rotura de que dispuso Federer y transformando cuatro de los ocho que dispuso.

Sin entrenador, puesto que probablemente anunciará durante el Masters de Londres, pero con las ideas muy claras -"debo ser agresivo si quiero tener opciones de ganar", había dicho el sábado tras derrotar al argentino Juan Mónaco en las semifinales-, el escocés de 23 años plasmó sobre la pista del Estadio Qi Zhong toda su sapiencia tenística, con un revés a dos manos demoledor que pilló a Federer casi siempre al contrapié.

El suizo intentó acelerar el ritmo de juego pero hoy no fue su día. Cometió 30 errores no forzados, casi el doble que su rival, y falló golpes de libro, como un remate a media pista en el séptimo juego del primer set que envió a cinco metros del fondo.

Su saque tampoco fue una garantía, tal vez porque el británico ha aprendido a mantener la calma contra Federer, con el que perdió la final del Abierto de Australia este año, y ya restó en la final de Toronto, en una pista muy similar, con la precisión de hoy, tomando la bola rápidamente, para ganar allí por 7-5 y 7-5.

Poco a poco Federer se fue desesperando, mientras Murray jugaba cada vez con mayor seguridad desde el fondo. El suizo salvó una bola de partido antes de entregarse a la segunda y se fue de Shanghái con un amargo sabor de boca. No obstante, en la entrega de trofeos, fue capaz de poner en práctica las lecciones que está tomando del mandarín y se atrevió a decir en este idioma "me encanta China", para deleite de sus fieles seguidores.