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El Museo de Arte Islámico de El Cairo recupera su gloria con un lavado de cara

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Con un aire moderno y sofisticado, pero sin perder su misticismo árabe, el Museo de Arte Islámico de El Cairo, uno de los más importantes del mundo, reabrió hoy sus puertas, después de ocho años de remodelación.

A pesar de su siglo de antigüedad, luce como nuevo, ya que sus remozadas instalaciones, su jardín construido en lo que antes era una gasolinera y su interior moderno e iluminado, ofrecen al público una forma placentera de disfrutar el arte islámico.

"Vine a visitar el museo hace diez años y no pude entrar por lo feo que era el edificio mismo", dijo el secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades egipcias (CSA), Zahi Hawas, en la presentación ante la prensa.

El Museo de Arte Islámico, que destaca por su imponente fachada, es una isla de paz y tranquilidad en medio del caos vial y el tumulto de personas que caracteriza a la plaza de Bab el Jalk, donde se ubica el edificio en pleno corazón de El Cairo.

En su interior, el arte y la historia musulmanes protagonizan una muestra compuesta por 2.000 piezas especialmente seleccionadas que, según el arqueólogo egipcio, "exhiben la grandeza del arte y la arquitectura del islam".

La modernidad del interior se aprecia en sus vitrinas perfectamente iluminadas, que exhiben tejidos, sellos, piezas de cerámica y barro, y objetos para medir la distancia y el tiempo, como imperecederos relojes de arena.

Además, hay una valiosa colección de instrumentos de astronomía, química y cirugía, que se emplearon durante la Edad Media en el mundo islámico.

Algunas de las joyas del museo son una vasija de bronce de la época del califa Marwán Ibn Mohamed (744-750), un Corán de la época de los Omeyas escrito sobre una piel de gacela y el dinar de oro más antiguo descubierto hasta ahora (696 d.C.).

Aunque la mayor parte de las piezas proviene de Egipto, también pueden encontrarse objetos procedentes de La India, China, Irán, Turquía, Pakistán, norte de África, España y Arabia Saudí.

El Museo de Arte Islámico, que es a partir de hoy uno de los más flamantes de El Cairo, también tiene un objetivo didáctico destinado a cambiar mentes fuera del mundo musulmán.

"Occidente tiene una idea del mundo islámico relacionada con el terrorismo -reconoce Hawas-, pero este museo va a ser un mensaje político que usará el arte para mostrar la belleza y la tolerancia del islam".

A pesar de que su presentación a la prensa fue hoy, todavía no se ha fijado una fecha para su inauguración oficial que llevará a cabo el presidente egipcio, Hosni Mubarak.

Aun así, Hawas y el ministro de Cultura, Faruk Hosni, que también acudió a la presentación, expresaron su confianza de que pueda ser inaugurado próximamente durante el mes sagrado musulmán del Ramadán.

Rodeados por una nube de fotógrafos, Hawas y Hosni efectuaron un recorrido por el museo para asegurarse de que todo estará listo para su apertura oficial.

Al final, el ministro no pudo ocultar su orgullo: "El museo es un patrimonio islámico único, va a durar cientos de años. Museos como estos son muestra de los grandes Estados".