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El museo del Hermitage cederá la camisa del último zar para un análisis genético

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El museo del Hermitage de San Petersburgo anunció hoy que cederá la camisa del último zar, Nicolás II, para su análisis genético y cotejo con los restos óseos hallados en la región de los Urales.

"Si el Hermitage recibe la correspondiente petición por escrito y se considera necesario ceder tal pieza, así se hará", señala el comunicado del museo, recogido por la agencia Interfax.

La nota añade que un grupo de especialistas ya observó recientemente en persona la camisa de Nicolás II en propiedad del Hermitage desde 1941, pero que el museo aún no ha recibido ninguna solicitud para su cesión.

"Según todos los estudios, en un 80 por ciento de probabilidades la camisa pertenecía a Nicolás II", indica.

Esta semana, coincidiendo con el 90 aniversario del fusilamiento del último zar y su familia (17 de julio de 1918) por los bolcheviques, científicos rusos adelantaron hoy que efectuarán un nuevo análisis genético de los huesos de Nicolás II.

Los restos del monarca, su mujer y tres de sus hijos fueron hallados bajo tierra en las afueras de Yekaterimburgo en 1979, exhumados en 1991 y enterrados en San Petersburgo en 1998 en una ceremonia presidida por Borís Yeltsin.

Ahora, los científicos desean cotejar el código genético obtenido de los restos óseos con las muestras de la camisa manchada de sangre que Nicolás vestía cuando sufrió un intento de asesinato en 1891 durante su visita a Japón, cuando aún no había heredado el trono.

Un policía nipón atacó al entonces heredero con una espada samurai, con la que le alcanzó en el cráneo, pero, milagrosamente, sin llegar a causarle heridas graves.

Según la prensa, hasta ahora el Hermitage se negaba a ceder la camisa, ya que para su análisis era necesario cortar y triturar uno de los trozos de tela manchados de sangre.

Esta semana el Comité de Investigación de la Fiscalía anunció que los análisis de ADN de los restos óseos hallados el año pasado también cerca de Yekaterimburgo corroboran que éstos pertenecen a los otros dos hijos del zar: la gran princesa María y el zarévich Alexéi, heredero a la corona.

Al enterrar por separado los restos de esos dos hijos, los bolcheviques pretendían que, en caso de ser hallados, nadie vinculara esos restos con los de la familia imperial.