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Museo Pablo Gargallo abre hoy una exposición temporal de Anglada-Camarasa

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El recién renovado Museo Pablo Gargallo de Zaragoza abre hoy sus salas de exposiciones temporales con una exhibición de 27 obras de Hermen Anglada-Camarasa, representativas de su innovadora técnica pictórica, que se podrán contemplar hasta el 31 de enero de 2010.

Hermen Anglada-Camarasa (Barcelona 1871-Port de Pollença, Mallorca 1959) está considerado como el pintor catalán "más universal" aparecido después de Marià Fortuny y antes de Joan Miró.

Bajo el título "La estética de Anglada-Camarasa", se muestran una selección de obras del fondo completo que la Fundación la Caixa adquirió en 1988 a sus herederos y que ha sido declarada de Interés Nacional.

Esta exposición, dividida en tres salas en las que se recorre la etapa del pintor en París, el uso de la figura femenina, y los paisajes, pretende desentrañar el complejo mundo que a lo largo de los años fue rodeando y condicionado su figura.

Hermen Anglada-Camarasa fue considerado un gran maestro a nivel internacional por su modernidad en el tratamiento de la luz, el color y la temática.

Tanto su técnica pictórica como la estética de sus lienzos resultaron, en su momento, muy innovadoras: gruesas pinceladas ondulantes que, con las mezclas de color directamente sobre la tela, a través de la intensa luz que emerge del interior del cuadro, ofrecen el juego de formas y volúmenes.

Se formó en Barcelona, y a finales del siglo XIX dio el salto a París, donde vivió unos años de precariedad y grandes privaciones.

En el cambio de siglo consiguió un fabuloso éxito internacional, como no había obtenido ningún otro pintor español desde Marià Fortuny.

Su influencia fue especialmente notable en Italia y entre los artistas rusos. Anglada-Camarasa fue uno de los primeros artistas de España que logró ser reconocido y cotizado en los Estados Unidos, y uno de los pocos que creó escuela en Latinoamérica, donde es un nombre de referencia.

La personalidad de Anglada-Camarasa se asocia a dos paisajes característicos: el París nocturno de la Belle Époque, que supo captar con un arte misterioso y sutil, y los paisajes de Mallorca, lugar en el que se refugió, huyendo de la Primera Guerra Mundial, y que se convirtió en su tierra de promisión.

Los últimos años de su vida, vivió alejado del mundo artístico, a causa de la Guerra Civil, que le llevó al exilio, y del distanciamiento progresivo de las tendencias más avanzadas del arte contemporáneo.