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Los museos de Guipúzcoa tendrán su "eje" en el centro de Patrimonio Mueble de Irún

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La Diputación de Guipúzcoa prepara un plan de ordenación de museos que tendrá su "eje tractor" en el Centro de Patrimonio Mueble que se construye en Irun y que supondrá dejar de lado el proyecto de la "red de museos de la memoria" concebido por el anterior equipo foral.

El nuevo plan parte de la idea de "dinamizar" los museos del territorio, de forma que los grandes centros y las pequeñas salas que hay repartidas por su geografía no sean contenedores "estáticos" y puedan intercambiar fondos o compartir actividades, ha explicado a Efe la directora foral de Patrimonio, Pilar Azurmendi.

Las colecciones forales quedarán todas recogidas en el edificio de Irun, el antiguo pabellón industrial URI, que recibirá probablemente el nombre de "Gordaiua", cuya rehabilitación acordó el equipo del anterior diputado general, Joxe Joan González de Txabarri, para transformarlo en un centro de almacenaje, restauración y difusión del patrimonio cultural mueble de la provincia.

La idea es hacer "visibles" las colecciones a través de este espacio que, según Azurmendi, estará listo en dos años y será el "elemento articulador" de una red de museos guipuzcoana "muy fraccionada", con 55 centros entre públicos y privados, y a la que se incorporará el proyectado para el antiguo astillero de Ondartxo, donde se expondrá la colección de embarcaciones de la Diputación.

La directora de Patrimonio ha indicado que Irun podría acoger pequeñas exposiciones y prestar las obras de la Diputación a otros museos y que esa interacción podría llevar también a establecer, por ejemplo, áreas temáticas, como en el caso de los tres centros dedicados a la paleontología en Oiartzun, Urretxu y Mutriku, a modo de "billete único" de museos.

Será un diseño diferente al de la anterior legislatura, en la que se optó la creación una red de "museos de la memoria" integrada por el museo de la Prehistoria y la réplica de la cueva de Ekain; el museo Oiasso de Irun, dedicado a la Edad Antigua; el de Santa Teresa, "columna vertebral" del entramado, a la Edad Media; y el de San Telmo, merced a un acuerdo con el Ayuntamiento de San Sebastián, a los siglos XIX y XX.

El nuevo plan ha frenado el proyecto de convertir el Palacio Lili de Zestoa en Museo de la Prehistoria y ha paralizado, de paso, la subvención de 1,8 millones de euros que había concedido para su rehabilitación en junio de 2007 el Área Económica Europea, una ayuda porcentual que obligaba a un gasto de 5 o 6 millones de euros que actualmente no desea asumir el ente foral.

Azurmendi considera necesario rehabilitar este edificio del siglo XVI, una de las "joyas arquitéctonicas" de Guipúzcoa, pero no para darle un papel que, en su opinión, puede desempeñar suficientemente la réplica de la cueva de Ekain, donde habrá un centro de interpretación de arte rupestre y talleres didácticos para niños.

Además, advierte de que en un futuro más inmediato no se puede pensar en la apertura del museo de Santa Teresa, situado en la Parte Vieja donostiarra, ya que sus salas custodian ahora los fondos del vecino San Telmo, inmerso en un gran proyecto de rehabilitación y que será también un espacio "de cabecera", pero no en esta legislatura.

El planteamiento a largo plazo es "generar unas bases" para identificar las "lagunas" existentes en la gestión museística y buscar un mayor potencial a todos los centros y a lugares ahora casi desconocidos, como los castros excavados de la Edad del Hierro, con su mejor exponente en el del monte Intxurre, en Albiztur.

Con este proyecto en marcha, los museos guipuzcoanos se reforzarían entre ellos y entre todos ofrecerían la posibilidad de hacer una lectura completa de la historia de Guipúzcoa, según la directora de Patrimonio.