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Nadal, precavido dos años después de la mítica final con Federer

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Por Pritha Sarkar

La última vez que Rafael Nadal disputó una final de Wimbledon pasó la noche anterior dando vueltas en la cama nervioso, a la espera del choque ante el mejor jugador del momento, Roger Federer.

Dos años después de superar al suizo en un partido considerado como de los más memorables de la historia del tenis y con Federer fuera de la final por primera vez desde 2002, el español no es menos cauteloso ante el hombre que estará en frente de él y de su octavo Gran Slam, el checo Tomas Berdych.

Mientras que el resto del mundo del tenis está intentando hacerse a la idea de que el maestro suizo no será uno de los jugadores que saldrá el domingo a la pista central, Nadal no encuentra la ausencia de Federer y la sorprendente llegada de Berdych como algo extraño.

"Esto demuestra cómo es el circuito", señaló el campeón de 2008 a Reuters, en una entrevista en la víspera de la final.

"Lo que ha hecho Roger (Federer) es algo increíble. Es imposible estar allí todo el tiempo. Lo que ha conseguido, seis títulos y una final en siete años, es imposible de repetir".

Dado que Nadal perdió sus dos primeras finales de Wimbledon ante Federer, no es sorprendente que estuviera esperando encontrarse con una cara nueva tras la red.

"Hace dos años, cuando jugué contra Roger, la noche anterior no pude dormir mucho", dijo mientras miraba al suelo sentado en una silla, tras haber sacado del bolsillo un par de teléfonos móviles y un monedero negro.

"(De todas las nueve finales de Gran Slam) la que más nervioso estuve fue la de 2008 aquí".

"Pero en este momento no estoy pensando en ganar. Estoy pensando en pasar una buena noche, hacer un buen calentamiento mañana por la mañana y después ir a la pista y dar lo mejor de mí en todos los puntos".

"Tomas (Berdych) es un gran jugador desde el fondo de pista, tiene muy buenos golpes, muy buen servicio, por ello es el mejor jugador de su (lado del) cuadro".

CAMPEÓN POPULAR

"Por esta razón está en la final y va a ser un partido muy difícil".

Para preparar el partido ha participado en una corta, pero intensa, sesión de entrenamientos el sábado en una pista exterior en el All England Club, antes de dirigirse a la terraza de los jugadores buscando refrescarse vestido con un polo de rayas blancas y verdes que colgaba sobre unos pantalones piratas de color caqui.

Cuando se dio la mano con otro popular ex campeón, Goran Ivanisevic, apenas dejaba entrever a un hombre que en sólo 24 horas podría convertirse en el primer español que consigue dos títulos en Londres.

"Me encantaría conseguir otro título aquí, pero jugar cuatro finales aquí es más de lo que nunca había imaginado y quiero disfrutarlo mañana", dijo Nadal, que domina con un 7-3 la estadística de enfrentamientos directos ante Berdych, duodécimo cabeza de serie.

Que desee saborear el momento, no es sorprendente tratándose de un hombre que sólo hace 12 meses tuvo que abandonar la defensa del título cuando sus rodillas le dijeron basta.

Si los trasplantes de rodilla hubieran estado a su alcance, Nadal seguramente habría sido el primero en hacer cola para inscribirse.

Pero como cambiarse las rodillas no era una opción posible, optó por recuperar la forma poco a poco y ahora ha aprendido a luchar con las molestias a medida que van surgiendo.

"He trabajado muy duro para estar de vuelta aquí, y lo he conseguido. Por esta razón es muy importante", dijo Nadal, que lloraba incontrolablemente en la toalla hace sólo cuatro semanas, cuando recuperó su corona de Roland Garros, su quinto título.

"Si gano será muy emocionante para mí, pero si pierdo lo aceptaré con la misma tranquilidad".

"Sé lo difícil que es ganar otra vez aquí. Sé lo buena que ha sido mi temporada en tierra batida y lo importante que es este torneo para mí", añadió el jugador de 24 años, que se convirtió en la primera persona que se lleva en una misma temporada los cuatro grandes torneos sobre tierra batida.

"Es un sueño para mí regresar y ganar títulos importantes como Roma, Montecarlo, Madrid y Roland Garros. Estar de nuevo en la final de Wimbledon es emocionante para mí".

En caso de que Berdych se entusiasme con la idea de que su poderosa derecha puede destruir las esperanzas de Nadal, el segundo cabeza de serie señaló: "Para mí la final no supone una gran presión porque lo he hecho muy bien los seis, siete últimos meses".